Marisa Villafranca: "La pandemia ha traído mucha soledad a los pacientes con cáncer"

04.02.2022 | 00:45
Marisa Villafranca se apoya en Teresa San José (sentada).

Marisa Villafranca destaca que en el último año (2021) en el servicio de Psicooncología de la AECC en Navarra atendieron "a más pacientes que en los años anteriores"

La psicooncóloga Marisa Villafranca, coordinadora de programas de la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra (AECC) –entidad que tiene un convenio con el departamento de Salud para ofrecer atención psicológica a todos los pacientes oncológicos y sus familiares–, sostiene que es importante que el paciente oncológico reciba esta atención porque "es un recurso que le va a ayudar a llevar el proceso de la enfermedad y el tratamiento de una manera mucho más adaptativa, tanto al paciente como a la familia. Aquí los familiares son muy importantes y para nosotros están muy presentes, también en nuestras consultas, y los tenemos que cuidar".

 

¿De qué manera está afectando la pandemia a las personas que se les ha diagnosticado cáncer en los dos últimos años? No sé si sus temores han cambiado...

–Los temores están los de siempre, los propios del cáncer, de qué supone la enfermedad, de cómo van a ir las cosas, de cómo van a llevar los tratamientos... lo que supone el diagnóstico de esta patología, pero claro se suman nuevas cosas: miedo a si me contagio me van a poder hacer pruebas, me van a poder hacer tratamientos, voy a poder llevar el proceso bien... También la soledad que están presentando muchos pacientes. Al final entendemos que personas que están en tratamiento activo están mucho más inmunodeprimidos que la población general y, si todos tenemos probabilidad de contagiarnos, pues los pacientes entienden y asumen que ellos muchos más. El contacto que tienen con familiares e incluso con familiares cercanos, con los hijos, con los nietos, en muchos momentos se está reduciendo muchísimo. Eso lleva una soledad que antes los pacientes no tenían que vivir.

¿Qué supone esa soledad para los pacientes? ¿De qué manera les repercute?

–En muchos pacientes con mayor sintomatología de tristeza, de ansiedad, de nerviosismo, de necesitar un abrazo o un contacto físico que no están teniendo. También con mucha carencia a nivel afectivo.

¿Cómo podemos hacer para que no se encuentren tan solos? ¿De qué manera les podemos arropar?

–Utilizando las herramientas digitales que hoy en día todo el mundo tenemos en nuestra mano y que desde luego que no suplantan lo físico, pero que sí que nos acerca a poder estar más presentes con las personas que nos necesitan.

¿Qué porcentaje de los pacientes a los que se les diagnostica un cáncer requieren o necesitan una atención psicológica?

–La literatura lo que dice es que el 30% de la población diagnosticada de cáncer requiere en algún momento de atención psicológica; más o menos es lo que siempre en Navarra también hemos tenido. Sí que es verdad que con la pandemia la Asociación Contra el Cáncer ha puesto en marcha un nuevo programa de triaje. De manera proactiva, estamos llamando a todos los pacientes que tienen primera consulta en Oncología, tanto en Oncología Médica como en Radioterápica, para valorar necesidades. Eso también nos permite llegar a un mayor número de pacientes que quizás lo necesitan.

¿A todos los pacientes? ¿Da igual que sean socios o no de la AECC?

–Independientemente. La Asociación Contra el Cáncer atiende a todos los pacientes, independientemente de que sean socios o no. Todos los servicios de la asociación son gratuitos, no tienes que ser socio.

A raíz de la pandemia, ¿ha aumentado la demanda de pacientes que requieren atención psicológica?

–La verdad es que siempre ha sido algo que desde Oncología se ha valorado la necesidad de atención psicológica. Entonces nosotros ya estábamos en parámetros de estar atendiendo más o menos a ese 30%. En 2020, cuando el confinamiento total, hubo un pico de demanda y de necesidad y poco a poco, más o menos... Sí que es verdad que los niveles de ansiedad con el transcurso de la pandemia, en vez de bajar, han subido un poco, sobre todo en mujeres. En este último año hemos atendido a más pacientes que en los años anteriores.

¿Cuántos exactamente?

–Unos 1.400 pacientes en toda Navarra en 2021. En 2020 fueron 1.220 y en 2019 –año previo al inicio de la pandemia–, 1.210.

¿Cuál es el perfil del paciente?

–Nosotros vemos a pacientes de todo tipo de tumores y en todas las fases del proceso de enfermedad. Sí que es que verdad que tenemos más pacientes con cáncer de mama, con cáncer de pulmón, con cáncer de colon, pero es que son los tipos de tumor más habituales en la población. Entonces, lo que sí que une a todos ellos es que tienen necesidades a nivel de que están pasando por un proceso de desadaptación emocional vinculado a la enfermedad oncológica.

¿Cuáles son las afecciones en la salud mental más frecuentes en estos pacientes?

–Cuando a uno le diagnostican un cáncer hay un desajuste en todos los planos de la vida. Hay un desajuste a nivel personal, familiar, laboral... La mayoría de la gente, pasado un tiempo inicial, produce un reajuste y se adapta sin ningún problema y hay un porcentaje de gente que presenta esa desadaptación, pues que tienen ahí más miedos, hay más presencia de ansiedad, de tristeza, de irritabilidad... que son reflejo de aprender a vivir esta nueva etapa que surge cuando empieza la enfermedad.

¿Se pueden prevenir estos problemas o afecciones?

–Lo que nosotros pretendemos con esta llamada de triaje es eso, que las personas sepan que existe este recurso y que lo soliciten o que acudan a la asociación en cuanto lo necesiten, no cuando ya se está muy mal, porque siempre es mejor aprender a gestionarlo cuando está comenzando que cuando ya tú te sientes desbordado.

¿Cómo ha repercutido la pandemia en los familiares de las personas afectadas por esta enfermedad?

–Ha tenido una repercusión muy importante para ellos. El familiar tiene un papel clave en todo este proceso y entonces, aparte de lo que ya suponía ser el cuidador principal o el familiar de una persona que está en proceso oncológico previo a la pandemia (de los cuidados, de asumir tareas que antes no se tenían, a nivel laboral también los puzles que hay que hacer...), ahora se suma también la responsabilidad de no contagiar, cuidar, prevenir todo lo posible... Esto ha supuesto en los familiares un fuerte impacto. En la asociación tenemos un grupo terapéutico que va dirigido únicamente a familiares, para tener ahí un espacio de cuidado, de aprendizaje de herramientas, de manejo también de situaciones difíciles y, sobre todo, de tener un espacio donde tengamos claro que hay que cuidar al familiar. Además, la asociación también tiene un voluntariado: hay uno de acompañamiento, que antes era presencial y con la pandemia nos reinventamos y empezamos con el voluntariado telefónico, por chat también; y también un voluntariado de apoyo a las gestiones, tanto para personas que tienen familiares cuidadores que ya son mayores y que no pueden hacer los trámites, como para pacientes que su familia, su entorno, su red social es muy limitado. Los familiares tienen que tener muy claro que es muy importante que se cuiden. Entiendo que cuando tú tienes un familiar que está pasando por un proceso y que te necesita, pues evidentemente es tu prioridad y es tu objetivo hacer todo lo que esté en tu mano, pero necesitamos que pongan en valor que ellos también necesitan estar bien y que necesitan tomarse sus tiempos, pedir y dedicarse tiempo a sus necesidades, porque si ellos no están bien... Son procesos largos, esto es una carrera de fondo y necesitamos a los familiares en las mejores condiciones posibles.

Con motivo de este día mundial, ¿qué le gustaría destacar?

–A mí me parece muy importante el tema de la soledad a nivel psicológico. Sí que es verdad que la pandemia ha traído mucha soledad. La vemos y los datos nos dicen que hay mucha gente que vive sola o que sus cuidadores son personas también en la tercera edad y creo que la asociación ha puesto ahí el ojo. Creo que el programa que tenemos de triaje es una puerta para que las personas que sientan esa soledad vean en la asociación un apoyo. La asociación al tema del voluntariado le damos muchísima importancia y queremos con nuestros voluntarios apoyar en todas las necesidades que los pacientes y los familiares tengan y vengan en un futuro. Me parece que eso es lo más importante, que la asociación sea un punto donde un paciente, en el momento en que le diagnostican, sepa que puede acudir y que le vamos a intentar apoyar con todos los recursos que nosotros tengamos.

"En 2021 hemos atendido a unos 1.400 pacientes en toda Navarra, en 2020 fueron 1.220 y en 2019, 1.210"

"Muchos pacientes tienen mayor sintomatología de tristeza, de ansiedad, de nerviosismo, de necesitar un abrazo o un contacto físico"

"Los familiares tienen que tener muy claro que es muy importante que se cuiden, que también necesitan estar bien"

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