En todo conflicto de guerra civil, los más olvidados son aquellos que son reprimidos, torturados y asesinados por sus propios compañeros. Eso aconteció por ejemplo con los militares monárquicos que se sintieron traicionados por Franco cuando, tras las caídas de los fascismos europeos, el dictador se empeñó en perpetuarse. Su malestar fue reprimido en un capítulo de la historia reciente del que Altarriba daba noticia en Ala rota. En aquel díptico magistral sobre nuestro pasado y nuestros olvidos, la parte dedicada a la madre del guionista se fijaba en ello.

En Hangar rojo, Juan Pablo Sallato, con guion de Luis Emilio Guzmán, desarrolla sin aliento, en claustrofóbico blanco y negro, la historia del capitán Jorge Silva, exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile. El filme apenas recoge el puñado de horas que fueron del 10 de septiembre de 1973 a los acontecimientos acaecidos durante el día siguiente, cuando Allende fue asesinado y los militares sublevados iniciaron un genocidio . Silva tuvo que escoger entre su deber de obediencia o su repulsa ante los crímenes de lesa humanidad que se estaban perpetrando y en los que se podía implicar.

Sallato recrea a contrarreloj y en apenas 80 minutos, la tensión, el miedo y la violencia de esas 24 horas con la cámara pegada a su protagonista, un militar que, tres años antes, había denunciado un acto similar para asesinar a Allende. Un hombre cuya suerte ya estaba predeterminada en una red laberíntica donde la CIA y la ultraderecha jugaron un papel decisivo.

En Hangar rojo no se pretende poner de relieve el alcance político del golpe de estado sino reivindicar la figura del citado capitán Silva fallecido en 2024, en Londres, donde, desde su liberación, residió y forjó un nuevo hogar.

Hangar rojo

Dirección: Juan Pablo Sallato Guion: Luis Emilio Guzman Intérpretes: Nicolás Zárate, Boris Quercia, Marcial Tagle, Catalina Stuardo, Aron Hernández y Jorge Barril País: Chile. 2026 Duración: 81 minutos

En Hangar rojo, Juan Pablo Sallato recrea unos acontecimientos que han sido visitados de manera más o menos directa por directores chilenos como Patricio Guzmán, Raúl Ruiz, Miguel Littín y Pablo Larraín entre otros, así como por cineastas internacionales como Costa Gavras y Roman Polanski. En ese lugar común, Hangar rojo, en el espacio del cuartel del aire convertido en mazmorra de detención y ejecución, ilustra el nacimiento de un cepo opresivo. Con él, Sallato conjuga el desenfoque con la incertidumbre, el movimiento con la inestabilidad y la oscuridad con el asesinato, alumbrando un filme intenso y desolador que cuestiona la obediencia debida frente a la trascendencia de lo moral.