Netflix se adentra en la Amazonía bajo la dirección de Ciro Guerra

El cineasta rueda ‘Frontera Verde’, una serie policíaca que se estrena hoy en la plataforma

10.02.2020 | 00:15
Ciro Guerra durante el rodaje de la serie ‘Frontera Verde’ en el Amazonas, Colombia.

bogotá - La primera vez que el cineasta Ciro Guerra, el único colombiano nominado a los Óscar, visitó el punto que separa su país de Brasil y Perú supo que era el lugar idóneo para una novela negra. Así se ha embarcado en Frontera Verde, serie policíaca que es el primer proyecto de Netflix rodado en la Amazonía.

A la serie, que se estrena hoy en 190 países y del que Guerra firma la producción ejecutiva y la dirección del primer episodio, se sumaron otros dos de los nombres que más han brillado en el cine colombiano en los últimos años: Jacques Toulemonde, director de Anna, y Laura Mora, autora de Matar a Jesús.

Entre los tres y con guiones de Mauricio Leiva-Cock, Anton Goenecha y Camila Brugués, buscaron y encontraron su triple frontera para poner en marcha una miniserie de ocho episodios con un amplio elenco.

"Es este lugar donde, por un lado está el límite de la civilización occidental, está el limite del conocimiento tradicional hay todo tipo de tráficos y tránsitos: animales, pieles, saberes, armas, drogas y gente", explica Guerra acerca del lugar en que está ambientada la producción.

Además, sobrevuela como un paisaje estático "la amenaza" contra la biodiversidad que rodea a las comunidades indígenas tradicionales, así como "otras que no han sido contactadas".

"Ese es un escenario ilegal para tomar los códigos del cine negro que usa estos escenarios de frontera y llevarlos a la idea de la frontera del ser humano", subraya el director de El abrazo de la serpiente y Pájaros de verano.

En este ambiente se entrelazan los tiempos del thriller con los de los indígenas mientras una detective interpretada por Juana del Río trabaja codo a codo con un policía nativo, Reynaldo, encarnado por Nelson Camayo.

la trama Los crímenes que deben resolver se van enredando alrededor de una trama que se complica cuando descubren que uno de los cadáveres no muestra signos de envejecimiento.

Es el momento en que la narración se entremezcla con la historia de dos nativos, Yua y Ushe (a cargo de Miguel Ramos y Ángela Cano), y su batalla con un extranjero que cree que la población oculta un secreto ancestral.

El hilo de la reflexión lo sigue Guerra al aseverar que en la civilización occidental "estamos de alguna manera condicionados por el tiempo", un tiempo que "en el Amazonas es una cosa absolutamente diferente y las comunidades indígenas lo entienden de una manera completamente diferente" para "trascender esa frontera".

De ese ritmo y de esos tiempos se contagia una serie que se sirve de la reflexión de Guerra que considera que "como occidentales tenemos la idea de que el mundo es una sola cosa y cuando estamos en el Amazonas entiendes que el ser humano, de la manera en que los somos, es una elección".

Netflix desplegó una gran producción que incluyó 50 localizaciones diferentes en la selva amazónica para la que contaron con seis actores indígenas locales y 30 profesionales.