La innovación como motor para crecer y transformar. Ese fue el hilo conductor del acto con el que Zabala Innovation celebró este martes su 40º aniversario en el Navarra Arena, en una cita que reunió a cerca de 700 personas y que combinó memoria, reconocimiento y una mirada al futuro.
Como relató el propio José María Zabala, la historia de la consultora comienza en 1986, cuando el fundador decidió emprender una aventura empresarial junto a su esposa, Lía Versteeg. En un momento en el que hablar de innovación no era habitual en el Estado, la firma nació con una idea clara: ayudar a las empresas a acceder a financiación pública para desarrollar proyectos tecnológicos y de I+D.
“Los dos teníamos un trabajo estable, pero quería comenzar una aventura”, recordó el fundador desde el escenario. “Los primeros meses hubo dudas, pero una decena de empresas empezaron a confiar en nosotros. Muchas siguen siendo clientes 40 años después”. Esa cercanía con las compañías dio lugar a una relación que José María Zabala definió como de “cliente-amigo”: proyectos trabajados como propios y vínculos a largo plazo basados en la confianza.
“Desde sus primeros pasos, la empresa apostó por conectar el tejido empresarial con las políticas públicas de innovación y por mirar a Europa”, remarcó. Su temprana participación en los primeros programas marco de la Comisión Europea consolidó una vocación internacional que hoy forma parte de su ADN.
Crecimiento y mirada a Europa
Durante los años noventa, Zabala creció en paralelo al desarrollo de las estrategias públicas de innovación en el Estado. Participó en diagnósticos tecnológicos, colaboró en el diseño de estrategias regionales de I+D y acompañó a numerosas empresas en sus primeras convocatorias nacionales.
A partir del año 2000, inició una expansión sostenida. La apertura de la oficina en Bruselas en 2003 supuso “un punto de inflexión” en su posicionamiento europeo. Posteriormente llegaron nuevas sedes en Madrid, Barcelona, Valencia, Vigo y Sevilla, así como oficinas en Francia, Portugal o Reino Unido.
Hoy la compañía cuenta con 13 sedes y más de 600 profesionales, frente a los 26 empleados con los que comenzó el siglo o los 200 que integraban el equipo en 2016. En estas cuatro décadas, ha acompañado a más de 10.000 clientes en proyectos de financiación pública, incentivos fiscales, sostenibilidad y estrategia de innovación.
El relevo generacional
El acto sirvió también para escenificar el relevo generacional. Sobre el escenario intervinieron Ainhoa, Erik y Unai Zabala, junto a Lía Versteeg. Ainhoa Zabala, con 26 años en la empresa, puso el foco en el equipo humano. “El crecimiento viene por las personas. Son grandes profesionales, pero sobre todo buena gente. Hemos sabido aprovechar oportunidades incluso en momentos de incertidumbre”.
Erik Zabala recordó su incorporación en 2006, cuando la empresa rondaba las 50 personas: “Hoy tenemos clientes en casi todos los países europeos. Hemos crecido gracias a la confianza de quienes han trabajado con nosotros”.
Por su parte, Unai Zabala explicó que dejó su puesto en MTorres para sumarse al proyecto familiar hace cinco años: “No quería perderme la oportunidad de participar en este reto. Estoy orgulloso de haber contribuido a nuevas líneas de desarrollo”.
Emocionado, José María Zabala reconoció que ahora atraviesa la etapa de “dejar hacer”. “No siempre es fácil, pero he tenido una suerte increíble con mis hijos. Sin duda, volvería a hacerlo”.
Innovación con impacto real
La reflexión estratégica llegó de la mano de Guillermo Dorronsoro, Management Board Advisor de la firma y profesor en Deusto Business School. A partir de datos del Informe Radar, defendió la colaboración público-privada como elemento clave para el futuro. “No queremos financiar proyectos, sino financiar innovaciones”, afirmó. “La clave es que tengan impacto económico y social. Y eso exige compromiso con las personas y con los territorios”.
En la mesa intergeneracional posterior, participaron Ramiro Martínez, Camino Correia, Itziar Zaritiegui, Javier Iriarte, Aitor Garro y Francisco De Aristegui. Los profesionales de distintas etapas coincidieron en una idea: Zabala es una empresa donde se generan relaciones duraderas. “Nos mojamos con los clientes. Celebramos sus éxitos y lamentamos sus fracasos”.
El último bloque del acto, en el que intervinieron Eduardo Sotés, Patxi Fernández, Blanca Rodríguez, José Alberto De La Parte y Adriana Mendívil, abordó los retos actuales, especialmente la transformación digital. “No va de reemplazar personas, sino de conectarlas mejor y permitirnos dedicar más tiempo a lo que realmente aporta valor”, subrayaron.
Cuatro décadas después de su fundación en Navarra, Zabala Innovation se ha consolidado como una consultora internacional de referencia en financiación pública y estrategia de innovación. Su aniversario no fue solo una celebración del pasado, sino una declaración de intenciones: seguir impulsando proyectos con impacto real y reforzar el papel de la innovación como herramienta de transformación económica y social.