PAMPLONA. En el proyecto, encargado a la empresa Acústica Arquitectónica SA Ingenieros, se plantea la instalación de una pantalla acústica, una especie de barrera para el sonido vegetal de 110 metros de longitud y una altura que en su nivel máximo alcanza los 3,5 metros. En cuanto a su coste, se estima una ejecución material de 113.637,83 euros, cifra a la que habría que añadir el IVA, el beneficio industrial y gastos corrientes, por lo que la inversión final puede rondar los 150.000 euros.

La presidenta del concejo de Artica, Nekane Ruano, advierte no obstante de que se trata de estimaciones y que "más tarde se tiene que hacer el proyecto de obra", momento en el que la cifra se "podrá concretar más". Ruano, que entregó el proyecto de actividad el pasado 14 de agosto en el Ayuntamiento, entiende que con las medidas correctoras que se plantean "se garantiza un nivel de insonorización dentro de los umbrales" y espera que de una vez por todas se solucione ya este problema. "Yo he cumplido con la última sentencia que me obligaba a presentar un proyecto de actividad y a mí nadie me puede decir que no he cumplido con la legalidad", señala.

Por su parte, el concejante y secretario de Artica, Raúl Bator, calificó el gasto previsto de "despropósito" y anunció que ni él, ni su compañera de UPN, Ana Isabel Oteiza, ni tampoco la independiente Dolores Hermoso lo va a apoyar. "Ahora es un coste estimado, que luego será más, y no hay garantías de que se solucione el problema", sostuvo. Indicó que la partida presupuestaria que se habilite, al ser un gasto extraordinario y tener los presupuestos prorrogados desde 2009, debe ser aprobada por el pleno, "y ninguno de los tres estamos por la labor de apoyarlo". La junta concejil de Artica está compuesta por cinco miembros: la presidenta, Nekane Ruano; el vicepresidente, Alberto Pérez; y los vocales Raúl Bator, Ana Isabel Oteiza y Dolores Hermoso.

ALEGACIONES Quienes ya han presentado alegaciones al proyecto de actividad han sido los tres vecinos que denunciaron los ruidos que emitía la instalación deportiva, y a los que los tribunales dieron la razón. Entre otras cuestiones, no entienden a qué se refiere el plan cuando dice que la actividad se desarrollará en horario exclusivamente diurno, ya que la instalación "siempre está abierta, nadie vigila su funcionamiento y no hay nadie que la cierre, puesto que es un espacio abierto". Los alegantes no creen además que el proyecto garantice "el cumplimiento de los niveles sonoros establecidos" y critican que el propio texto señale que en caso de ponerse música "no se cumpliría la normativa sobre ruidos". En cuanto a la barrera acústica, sostienen que "tenemos nuestras dudas de que urbanísticamente se pueda construir un muro entre las viviendas y la pista, debido a la distancia que existe y a tenor de la normativa urbanística".