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Los achaques del edificio de Sementales de Tudela

El alcalde asegura que ha propuesto al Gobierno foral “ir a medias” en el pago del derribo del edificio, con un coste de 2,1 millones. El estado actual de lo que será Centro Cultural urge a llevar a cabo una actuación.

Los achaques del edificio de Sementales de TudelaSantiago Vitas

Solo los vecinos de los pisos más elevados del paseo de Pamplona de Tudela parecen conocer el estado real deSementales. El que está llamado a ser en un futuro (incierto) la joya de la ciudad, y el mejor legado del arquitecto más galardonado del país, corre el riesgo de hundirse y arrastrar en su caída todo aquello que Príncipe de Viana quería preservar.

En 20 años, el tejado ha pasado de estar casi intacto (octubre de 2003) pese a su abandono interior, a tener varios derrumbes por los que se colaban agua y palomas y que arrastraban otras vigas (octubre de 2014) para, finalmente, ser difícil diferenciar un trozo de tejado que no esté hundido o en peligro real de hundimiento (diciembre 2025).

Esta semana el alcalde, Alejandro Toquero, dijo en SER Tudela que “ya planteé al Gobierno de Navarra iniciar la fase uno de demolición y mantenimiento del patio interior. El estudio de Rafael Moneo lo ha estudiado con una inversión de 2,1 millones y he propuesto que vayamos a medias. Estoy esperando esa contestación”. Bien es cierto que UPN de Tudela no habilitó ninguna partida en los presupuestos de 2026 para este edificio, que en todo este tiempo no ha dado excesivos pasos y que incluso planteó su uso como centro de un hub audiovisual.

Aspecto que presentaba el edificio de Sementales en octubre de 2014.

Detalles y usos

Los últimos detalles que se conocieron del futuro proyecto se pudieron ver en febrero de 2023 dentro de la exposición de Rafael Moneo en la Casa del Almirante. Como señaló entonces el propio Moneo, “el proyecto respeta íntegramente el único elemento de interés, un claustro del siglo XVIII” lo que lleva a crear fachadas paralelas al mismo y una entrada en esquina, “que refuerza el eje urbano que lleva a la plaza Nueva y al paseo del Prado”. El edificio queda exento en la acera y en la planta baja, Moneo planteaba una sala de conferencias para casi 100 personas (72 m²), una cafetería (53 m²) y un gran auditorio de 552 asientos en dos alturas (315 m²), junto a otras salas, camerinos y un gran patio central. En la primera planta una sala de 126 m² (y el segundo piso de los asientos del auditorio). En la segunda planta una gran sala de exposiciones temporales (382 m²), otra de 147 m² y distintos apartados para almacén, servicios y oficinas. Por último en la tercera planta había dos grandes salas, una que aparecía como para Arte Navarro (453 m²), otra de 147 m² y otras pequeñas.

En definitiva hasta seis grandes salas para usos múltiples, quedando en el aire aún una reivindicación del emplazamiento como Lugar de Memoria Histórica, por su carácter de cárcel durante la represión de 1936 y en la Transición.

Aspecto del edificio de Sementales de Tudela en octubre de 2003, con el tejado casi intacto.

En diciembre de 2024, un informe elaborado por la empresa Humaro señaló, como una de las principales conclusiones que el edificio debía acoger “parte del legado de Moneo. Es una oportunidad histórica para Navarra y para Tudela” y añadía también la indicación de que debía tener gestión pública y hacía referencia a los usos. “Dispondrá de sala de exposiciones flexible, conferencias, auditorio, espacios multiusos y patio con claustro y cafetería. También estarán presentes el cine y el audiovisual, las artes visuales y la fotografía, así como el pensamiento y un espacio para la reflexión y de uso social intenso. Lo posicionará como un espacio ideal para congresos y eventos culturales que beneficiará el turismo cultural de la ciudad y la comarca de la Ribera de Navarra”, dijeron en la presentación.

Una de las últimas maquetas de Sementales que se exhibieron en la muestra de Moneo de febrero de 2023.

Proyecto abandonado

En 2018, el tripartito sacó a licitación un proyecto para mantener el edificio y tratar de evitar su derrumbe mientras se decidía qué hacer con él. Margallo y Orgambide fueron los adjudicatarios y su intención era retirar todas las tejas, desmontar el cañizo de las cubiertas para rehacer parte de los maderos hundidos y colocar una estructura de cubierta con una chapa metálica de una superficie cercana a 1.500 m2. “Se trata de aligerar el peso y evitar que los animales aniden. La chapa será de aluminio lacado, galvanizada y con tratamiento para el exterior, con un color rojizo, terroso, para que no choque con la fachada ni con el entorno”.

En cuanto al claustro (uno de los elementos que se debe mantener), apuntalar los forjados (algunos de los cuales están hundidos) y consolidarlo, colocando también en la parte superior del patio una red para evitar la entrada de palomas. Además se quería reparar y crear un entramado de canalones para que el agua se dirija hacia la red de saneamiento general y no afecte a la estructura. El coste de las actuaciones para su mantenimiento rondaban los 350.000 euros, pero como en tantas ocasiones, se quedó en un cajón municipal.