Síguenos en redes sociales:

La diversidad se sirve en plato en Altsasu

Arroces del Mundo cumple 10 ediciones como un espacio de encuentro de diferentes culturas que conviven en la villa

Salambuha Deg y Aichatu Mohamed cocinaron arroz con albóndigas de pescado.Nerea Mazkiaran

11

Un año más, y ya van diez, el arroz fue el puente entre diferentes culturas que conviven en Altsasu; un espacio de encuentro en el que personas de diferentes procedencias cocinan platos de su país que recogen historias, tradiciones, paisajes y formas de entender el mundo. Así, compartirlos crea un espacio de diálogo y convivencia donde desaparecen muchas diferencias, convertido este cereal en símbolo de intercambio cultural y respeto por la diversidad.

Después de tres bajas de última hora, participaron nueve grupos: de Marruecos, Venezuela, Sáhara, Ghana y Afganistán, además de Sakana Harrera Harana, el Instituto de Altsasu, Iñigo Aritza Ikastola y Corazonistas.

Los preparativos comenzaron a primera hora para que a las diez estuviera todo listo para empezar a cocinar. Mientras alumnado de Corazonistas elaboraba una bechamel para croquetas de jamón y pollo, Salambuha Deg y Aichatu Mohamed, del Sáhara, preparaban arroz con albóndigas de pescado.

Una vez elaborados los platos llegó el momento de la degustación.

De Ghana procedían Grace Obeng, Verónica Sagoe y Peace Appiah, que cocinaron waakye, uno de los platos más populares de su país. Se trata de una mezcla densa de arroz y frijoles cocida con hojas secas de mijo que le aportan un color púrpura oscuro, acompañado de una salsa de tomate con carne de ternera. El toque dulce lo pusieron Anais Mora y Magnolia Zapata, de Colombia, con un arroz con leche elaborado al estilo de su país, donde la receta incorpora coco y queso.

Una vez terminados los platos llegó el momento más esperado: la degustación. Para ello había que comprar un plato y un tenedor por un euro con el fin de generar menos residuos. Fueron más de 300.

“La gente está encantada. El arroz, el alimento más universal, es la excusa para disfrutar de la diversidad en un espacio público así como facilitar el conocimiento mutuo para desmontar y desactivar prejuicios y rumores”, destacó Bego Cestau, técnica del Servicio Anitzartean de la Mancomunidad, que organiza esta cita en colaboración con la Mancomunidad de Servicios Sociales y Sakana Harrera Harana.

En la soka-dantza se unieron numerosas personas.

Después de siete ediciones celebradas en el marco de las fiestas de Altsasu, hace tres años se decidió sacar esta cita de la programación festiva para que tuviera identidad propia. La apuesta resultó un éxito y Arroces del Mundo se ha consolidado como un punto de encuentro abierto para celebrar la convivencia, la diversidad cultural y la solidaridad entre pueblos.

DANZAS

Al mediodía hubo danzas con el grupo Jauzi, que además de euskal dantzak bailaron el dabke palestino, que prepararon con Nasser Salah durante tres sesiones. “Han sido buenas alumnas”, aseguraba. Este domingo también se sumó Hamaika kolore con su oveja latxa, símbolo de diversidad con su cara negra y su cuerpo blanco cubierto de colores.