Cuando se cumplen 5 años desde que comenzara la implantación del contenedor de tarjeta (en 2021, en Mendillorri y Sarriguren), la Mancomunidad de la Comarca ya maneja los resultados obtenidos de la encuesta realizada a la ciudadanía. Y son positivos. La participación manifestada en la separación y recogida de selectiva de los residuos “es muy elevada”, dice: el 87% de los hogares y el 88% de los negocios y empresas afirman que separan siempre los residuos a su contenedor.
Los resultados pertenecen al Estudio de Satisfacción de los hogares, negocios y empresas 2025. En la vivienda, junto a más del 86% que separa, apenas un 1% confirma que casi nunca o nunca lo hace, y el resto dice que lo hace algunas veces, o algunos miembros de la familia. En los establecimientos, se da el caso de que hay más compromiso separando fracciones, llegando al 88%, pero en el lado opuesto hay también hasta un 2% que nunca o casi nunca lo hace. La serie histórica que ofrece el estudio, desde 2003, indica una estabilidad en el porcentaje de hogares y empresas que manifiestan seguir correctamente las pautas.
Se ha pasado del 79% de hogares comprometidos en 2003 al 86% en 2025, y del 70% en 2004 al citado 88% en 2025, en el caso de las empresas o negocios. ¿Cuáles son los residuos que más o mejor se separa? A la cabeza, quizá porque el contenedor de iglú llegó ya hace tiempo y hay un hábito mayor en la población, las botellas y botes de vidrio, que llegan al 97% y papel-cartón, que se separa bien el 91% de las personas preguntadas. En general, la encuesta de la MCP revela que hay “un elevado seguimiento de las pautas de separación y depósito” en los 12 residuos por los que se pregunta. Aún cuando no se separe, sí se ve “un conocimiento de dónde se deben depositar”.
Un error común, echar el brick en papel
Los peores datos los registra la separación de la materia orgánica, de las latas y envases de metal y objetos inservibles de plástico y metal que se depositan en el contenedor para Resto. Y un error muy común, según detecta la MCP, es que el 7% de los hogares deportiva los briks erróneamente en el contenedor para papel. Pañales, artículos de higiene, vasija, etc. que deben ir al contenedor de Resto, también se separan de forma incorrecta en el 9% de los casos (y otro 7% no sabe dónde corresponde). También se ven los peores resultados en la separación de objetos inservibles de plástico o de metal, que justo llega al 58%. Y el mayor porcentaje de encuestados que dicen no saber dónde dejar el residuo es el de voluminosos, muebles y electrodomésticos (un 11%), lo que quizá haga necesarias más campañas de información al respecto para evitar el abandono de estos en la vía pública.
Mientras que el hábito de separación se ha mantenido estable con los residuos estándar (papel, vidrio, envases de plástico...), en otros casos ha sufrido un gran incremento. Se implantó el contenedor marrón, y los restos de orgánica comenzaron a separarse más; y también pasó del 39% en 2002 al 80% ahora, la ropa y calzado, con la llegada de los contenedores rosas.
La implantación en los barrios de los puntos limpios también supuso un gran impulso al reciclaje del aceite usado (del 3% de separación en 2002 se ha pasado a en torno el 80% ahora). Pero, además, la llegada del contenedor de tarjeta ha sido determinante: si hasta ese momento la proporción de hogares que separaban correctamente los seis residuos de mayor generación (papel-cartón, materia orgánica, los tres tipos de envases plástico, metales y briks, y el vidrio), apenas era del 38%, según datos de 2025, en la zona con contenedor de tarjeta ya es del 56%.
El contenedor de tarjeta, y su arranque en 2021
Cinco años después de que echara a andar la implantación del contenedor de tarjeta, la Encuesta de Satisfacción recoge también detalles interesantes sobre el sistema. Prácticamente la totalidad de las personas entrevistadas en el hogar, el 99%, afirma que en su domicilio tienen tarjeta para abrir los contenedores y un 89% los negocios y empresas consultados. El 94% de las personas entrevistadas han sacado la basura a los contenedores, y el 93% afirma que han utilizado la tarjeta para abrir los de Resto y Orgánica. Más aún, el 90% respondió afirmativamente a que funcionaba correctamente el sistema de apertura.
No caben, pues, excusas, sobre la aplicación o el sistema. ¿Cómo se valoran los distintos tipos de contenedores? En los últimos años el contenedor de Resto ha sido uno de los que se ha cerrado con tarjeta, lo que repercute en que para la ciudadanía la facilidad de acceso sea el aspecto peor valorado (baja al 62% de los hogares encuestados), si bien en general tiene una valoración del 74% de los hogares y 62% de los negocios. Ocurre parecido con el contenedor de orgánica, que se abre con tarjeta, ya que este sistema se ve como un hándicap. En la valoración general, el 73% de los hogares lo valoran positivamente, el 17%, regular y hay un 9% que lo valora negativamente. Resulta menos cómodo para depositar, alegan, pero también baja en puntuación en limpieza. En el extremo opuesto están los contenedores que no necesitan sistemas de apertura. El de envases (amarillo) llega a porcentajes de satisfacción del 86%, el de papel-cartón al 87%, y el 78%, del vidrio. En este último, la limpieza es el aspecto peor valorado: el 76% la valora bien o muy bien, el 17% regular y el 5%, mal o muy mal.
El buzón de recogida, más estético
Los contenedores forman parte del paisaje urbano, y, de hecho, son elementos que ocupan buena parte de él. Y para la ciudadanía resultan realmente antiestéticos. En la Encuesta de Satisfacción 2025 se indica que en las zonas con contenedores, el 58% valoran de forma positiva la estética de los contenedores, si bien un 31% la valoran regular y un 10% mal. En cuanto a la ocupación en la vía pública, el 65% la valoran bien, el 23% regular y el 12% mal. Diferente valoración se registra cuando se habla de buzones de recogida neumática, que, como se sabe, están implantados en el Casco Viejo, Erripagaña y Lezkairu. Pues bien, el 83% valoran bien su estética y el 77% su ocupación del espacio público. Las valoraciones son peores en el caso de negocios y empresas.