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Atarrabia celebra los 30 años de su comparsa de kilikis

La comparsa de Atarrabia conmemora este sábado sus tres décadas de historia con una salida junto a agrupaciones de toda Navarra

Fotos de la celebración del 30º aniversario de la comparsa de kilikis de VillavaIñaki Porto

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La Comparsa de Kilikis de Villava celebra este sábado su 30 aniversario con una jornada especial en la que participan agrupaciones llegadas desde distintos puntos de Navarra, en un encuentro que une tradición, memoria y ambiente festivo en Atarrabia.

La celebración comenzó por la mañana con una salida desde la plaza Consistorial en la que participaron comparsas llegadas desde distintos puntos de Navarra, como Burlada, Huarte, Rotxapea, Tafalla, Zizur Mayor, Valle de Egüés Txiki, Barañáin, Txantrea, Elizondo, Olite, Tudela Casco Viejo, Falces, Ororbia y Los Arcos, todas ellas acompañadas por la txaranga EZK.

Por la tarde, la comparsa de Villava recorrerá las calles del municipio en una segunda salida que volverá a reunir a numerosos vecinos y familias en un ambiente marcado por la tradición participación que desde hace décadas acompaña a los kilikis. La jornada concluirá con un toro de ruedas en la calle Mayor y una despedida final en la plaza Consistorial.

De una cuadrilla de amigos a una comparsa

Aunque la comparsa quedó constituida oficialmente el 24 de octubre de 1996, la presencia de los kilikis en Villava se remonta mucho más atrás. Las primeras figuras, según recuerda el presidente de la comparsa, Martín Lecuna Cortés, ya recorrían las calles del pueblo en las décadas de los 60 y 70. Entonces eran sacadas por una cuadrilla conocida como Los Bolones, que fue la encargada de mantener viva esta tradición durante años.

“Antes era algo más informal, una actividad que organizaba una cuadrilla para divertirse y animar las fiestas. Con el tiempo todo se fue haciendo más oficial”, explicó Lecuna. Aquella evolución llevó a la creación de la comparsa tal y como se conoce actualmente, con una estructura más organizada y una presencia cada vez mayor en las fiestas navarras.

Actualmente, el colectivo es uno de los grupos con más actividad durante las celebraciones de Villava. Además de acompañar a los gigantes por las mañanas, los kilikis organizan recorridos propios, juegos, bailes y actividades dirigidas especialmente al público infantil. “Eso hace que los niños y vecinos nos vean como una parte importante de las fiestas del pueblo”, señaló el presidente.

Figuras con historia

Entre las figuras más reconocibles de la comparsa destacan el Demonio, el Arlequín o la Sira, consideradas ya símbolos habituales de las fiestas de Atarrabia. “El Demonio marcó mucho el cambio entre las figuras antiguas y las nuevas”, recordó Lecuna, que además lleva personalmente el Arlequín, uno de los personajes más queridos por los vecinos.

Actualmente, la comparsa cuenta con ocho figuras. Las originales fueron sustituidas a partir de 2014, después de que una de ellas sufriera una caída y quedara demasiado dañada para ser reparada. Las nuevas piezas fueron realizadas por Aitor Calleja, conocido en Navarra por su trabajo en la fabricación y restauración de kilikis.

Pese a los cambios, desde la comparsa insisten en mantener intacta la esencia de esta tradición. “Me gustaría que nunca se perdiera la ilusión. Que nadie saque un kiliki por obligación, sino por ganas y cariño al pueblo”, afirmó Lecuna.

La ilusión de los niños

Si hay algo que se repite constantemente entre quienes forman parte de la comparsa es la importancia de los niños en esta tradición. Para muchos integrantes, ver la reacción de los más pequeños sigue siendo la principal motivación para continuar. “Todo lo que hacemos tiene sentido gracias a los niños”, aseguró el presidente.

“Cuando te pones la careta, lo que te motiva es ilusionarles. Algunos sienten emoción, otros miedo, y eso también forma parte de la tradición. Lo bonito es correr con ellos, bailar, escuchar sus gritos y compartir esos momentos”, añadió el navarro. Esa conexión es también la que, según defienden desde la comparsa, permite asegurar el relevo generacional.

Aunque reconocen que existe cierta preocupación por el futuro, consideran que la tradición sigue despertando interés entre los más jóvenes. “Es algo que se transmite viviéndolo. Ver a los kilikis en fiestas, correr detrás de ellos o participar en las actividades hace que muchos niños quieran formar parte de esto”, aseguró Lecuna.

Mirada al futuro

La celebración de este sábado supuso además uno de los mayores retos organizativos que ha afrontado la comparsa hasta ahora. “Es la primera vez que organizamos algo así", confesó el presidente, que también quiso agradecer la participación de las comparsas invitadas.

Más allá del aniversario, la comparsa mira al futuro con la intención de seguir manteniendo el ambiente de amistad y cercanía que ha marcado estas tres décadas. “La comparsa une a personas de distintas edades y hace que acabemos siendo como una cuadrilla”, señaló Lecuna.