La ciudad de Nueva York, conocida por el turismo a la Estatua de la Libertad, el callejeo por Manhattan o las celebraciones masivas en días señalados como el 4 de julio o Año Nuevo, tiene ahora otro atractivo: las misas dominicales en las iglesias católicas y hasta una agencia matrimonial para católicos. Con el muy apropiado nombre de “Chispa Sagrada”, esta nueva agencia, abierta desde hace menos de un año, tiene su principal clientela en la Ciudad de los Rascacielos donde centenares de jóvenes se reúnen los domingos en Central Park para rezar el rosario y abarrotan iglesias tan populares como la tradicional Saint Patrick en la Quinta Avenida, o la Parroquia de San José en el barrio de Greenwich Village, más conocido hasta ahora por sus clubs de jazz, sus centros para homosexuales y la vida bohemia.
Algunos jóvenes incluso convierten la misa dominical en el gran entretenimiento de fin de semana, pues viajan varias horas para llegar desde Boston a Nueva York, donde se reúnen con grupos que dedican su domingo a rezar el rosario y asistir a misa -sin olvidar la comilona en alguna pizzería cercana-. Esta nueva popularidad se concentra en Nueva York y surge, según muchos de estos jóvenes, por la sensación de soledad que sufren en medio de una marea humana. Si bien su asistencia a misa no sigue siempre las normas establecidas por la Iglesia que obligan a la misa dominical, sí acuden en promedio la mitad de los domingos.
Es incluso probable que esta asistencia aumente, pues el contacto con la Iglesia parece gustarles a muchos de ellos, hasta el punto de convertirse al catolicismo. Toman los cursos de iniciación y se hacen bautizar: en la pasada Semana Santa, más de 150 jóvenes recibieron por primera vez la comunión en dos parroquias de Manhattan. Si bien el fenómeno está centrado en Nueva York, se da también en otras ciudades como Washington, donde una de las iglesias tiene una misa especial para jóvenes cada domingo a las 7 de la tarde: el templo está casi lleno y a los asistentes no parece importarles que el servicio religioso sea largo pues acostumbra a durar más de una hora, en parte porque casi todos acuden a recibir la comunión.
En Nueva York, el éxito de la misa es tal que la iglesia de Greenwichh Village tiene dos cada domingo, a las 10 y el mediodía. Y no basta con esto, sino que también se está popularizando el rezo del rosario, algo que algunas parroquias acogen regularmente durante los días de semana con amplia asistencia de jóvenes, que dedican a la visita eclesiástica el tiempo libre destinado al almuerzo. Todo esto puede sorprender en un país como España, de iglesias vacías en algunas ciudades, pero nadie puede olvidar el efecto que Estados Unidos tiene sobre las corrientes culturales, de forma que las iglesias españolas tal vez se han de ir preparando para una popularidad creciente y un aumento de vocaciones para atender a una avalancha de nuevo fieles.