De “dictadorcillos” calificó ayer Javier Esparza a quienes en los últimos días han criticado la presencia de UPN en la manifestación de Barcelona. Una convocatoria a la que acudió junto al PP y Vox en contra de la amnistía a los dirigentes del procés independentista catalán, pero que en la práctica se convirtió en un acto de protesta contra la posible investidura de Pedro Sánchez.

Esparza defendió la legitimidad de su partido para cuestionar esa medida, así como para estar en una protesta que ayer recibió la crítica de los socios del Gobierno. Pero a la que también habrían acudido los socialistas, dijo, si los votos del independentismo catalán no fueran necesarios para su investidura.

A juicio del líder de UPN, el PSN está “en una estrategia nacional”. Por eso ha apoyado a EH Bildu en la presidencia de la FNMC. “No ha querido molestar a Bildu en un momento crítico para Sánchez. El acuerdo con UPN hubiera tensionado esa relación”, consideró. Esparza aseguró que había ofrecido los votos de su partido para dar la presidencia de la Federación al PSN, sin contraprestaciones a cambio. Pero que los socialistas lo rechazaron. “El Gobierno así se garantiza que EH Bildu va a ser dócil y no va a hacer grandes criticas”, señaló.

De hecho, Esparza no descarta que este acercamiento entre el PSN y EH Bildu llegue también al Ayuntamiento de Pamplona, por lo que pidió a los socialistas que “si han tomado la decisión de estar con Bildu, que lo expliquen pero que no engañen a nadie”. “En política nada es gratis, Chivite es presidenta gracias a Bildu, Sánchez también y ¿Bildu no pide nada a cambio? Yo creo que la gente de Bildu no es idiota”, argumentó Esparza, que considera que ya hay un acuerdo entre ambos partidos, por lo que pide que se “haga público”. “Me gustaría que se cuente lo que hay para que podamos opinar”, expuso.