pamplona. Las implicaciones demográficas del proceso de reagrupación familiar de los inmigrantes influyen en "el crecimiento demográfico, rejuvenecimiento de la población o freno en los procesos de retorno de las personas inmigrantes", destaca el estudio difundido por el Ejecutivo foral. El aspecto económico se plasma en un "mayor crecimiento, dinamización del mercado laboral, aumento del empleo sumergido o mayores facilidades para el acceso de las mujeres autóctonas al empleo". Pese a la consideración general de que la inmigración ha generado crecimiento económico, aportando estabilidad a la Seguridad Social y al mantenimiento del Estado de Bienestar, las personas reagrupadas son consideradas como económicamente "improductivas".
Respecto a las implicaciones sociales, se refleja en una mayor "visibilidad" de la población inmigrante, diversificación de sus necesidades, aumento de su participación en espacios compartidos (escuelas, centros de salud o espacios de ocio), así como incremento de la diversidad cultural en todos los ámbitos de la sociedad, lo que supone nuevos "retos". En el aspecto educativo, supone un "desafío" y una "oportunidad" ante la incorporación del alumnado extranjero al sistema educativo, que entraña la necesidad de implicar a las familias en el proceso. Por último, las implicaciones médico-sanitarias se traducen en la reaparición de "patologías" que ya habían desaparecido en el Estado y nuevas enfermedades propias de los países de origen, además de dificultades en la comunicación por el idioma. Por otro lado, el 47% de las personas inmigrantes que residen en Navarra (unas 70.000) ha cambiado de municipio de residencia desde su llegada al Estado. En el 2007, el 45% residía en viviendas de alquiler y el 31,5% en propiedad. La media era de 3,8 inmigrantes por piso aunque el dato ha variado en dos años.