El Gobierno de Navarra ha autorizado en su sesión de este miércoles por la mañana una nueva convocatoria de ayudas para intervenciones sociales y económicas en países en desarrollo, dirigidas a ONGD, universidades y agentes de cooperación internacional. La convocatoria contempla un gasto plurianual de 20,1 millones de euros, con una inversión de 11,49 millones en 2026 y 4,4 millones de euros en 2027 y 2028.
Estas ayudas están orientadas a la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo humano sostenible, con especial atención a los colectivos más vulnerables, como mujeres, infancia y juventud. La convocatoria financia microacciones, proyectos de desarrollo, programas plurianuales y proyectos de cooperación técnica.
La iniciativa se enmarca dentro de las políticas del Departamento de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, que este año cuenta con un presupuesto global de 20,8 millones de euros en cooperación internacional, un 2,9% más que el ejercicio anterior.
Tipos de proyectos subvencionados
El Ejecutivo foral dirige estas ayudas tanto a intervenciones de pequeña escala —como las microacciones, centradas en la adquisición de equipamiento dentro de proyectos más amplios— como a proyectos de entre uno y tres años, orientados a generar impacto sostenido y duradero.
El objetivo es mejorar las condiciones de vida de la población mediante apoyo económico, formación de agentes locales y acciones de defensa de los derechos humanos e incidencia política.
Por su parte, los proyectos de cooperación técnica se centran en el asesoramiento, intercambio y transferencia de conocimiento, a través de equipos especializados vinculados a las entidades solicitantes. Estas intervenciones buscan reforzar las capacidades locales y fomentar el desarrollo endógeno, mediante formación, capacitación e investigación aplicada.
Balance de la convocatoria de 2025
En la convocatoria de ayudas a cooperación internacional de 2025, el Gobierno de Navarra financió 79 intervenciones con una inversión total de más de 11 millones de euros. En concreto, se destinaron 5,5 millones a 47 proyectos de desarrollo, 592.141 euros a 17 microacciones, 4,8 millones a 8 programas plurianuales y 549.446 euros a 7 proyectos de cooperación técnica.
Los proyectos se desarrollaron en diversos países de América Latina —como Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití, México o Perú—, en África —incluyendo Camerún, Etiopía, Kenia, Mali, Mozambique o República Democrática del Congo— y en Palestina.
Entre las microacciones destacadas, figuran iniciativas como la reducción de enfermedades por agua contaminada en Guatemala, la creación de una unidad de hemoterapia en Camerún o la instalación de enfermerías escolares en República Democrática del Congo. También se impulsaron proyectos de emprendimiento femenino en Ecuador, desarrollo turístico sostenible en África y programas de apoyo a mujeres indígenas en México.
En cuanto a los proyectos de desarrollo anual, destacan actuaciones como la mejora de la salud ocular en Bolivia, programas de construcción de paz en Colombia, iniciativas de educación inclusiva en Kenia, proyectos de cooperativismo sostenible en Perú o intervenciones de cohesión social en Mauritania y Mozambique, así como proyectos de gestión del agua en El Salvador.
Entre los programas plurianuales, con financiación de hasta 600.000 euros, se incluyen iniciativas de transformación social en El Salvador, acceso a agua y educación en Mozambique, proyectos educativos en Haití o programas de defensa de los derechos humanos en Palestina.
Por último, en el ámbito de la cooperación técnica, se financiaron iniciativas centradas en la mejora de sistemas sanitarios en Bolivia, la innovación agroecológica en Colombia, el desarrollo de programas formativos con enfoque feminista y la optimización de la distribución de ayuda alimentaria en campamentos saharauis.