Pese a que no hubo precedentes en su familia, Maite Solas (Elgoibar, Gipuzkoa, 1983) siempre tuvo muy claro que su vocación estaría ligada a los laboratorios y que estudiaría Farmacia, aunque nunca quiso trabajar en una, sino “conocer cómo pasan las cosas. Era una niña que preguntaba muchos porqués y es algo que no se me ha ido nunca”, confiesa. Y, con el tiempo, fue cerciorándose de que iba a poner el rumbo a toda su vida.
“En la tesis empecé a estudiar el Alzheimer y nunca he podido dejar el tema, aunque he ido variando la temática porque comencé relacionando esta enfermedad con el estrés y luego viré hacia lo metabólico”, explica. En ese camino se topó con un congreso donde conoció al doctor Jordi Duran, con el que colabora en la investigación, y plantearon durante una “muy buena charla” la posibilidad de que los astrocitos y el exceso de glucógeno podrían estar relacionados con el surgimiento de esta enfermedad. “Jordi y yo hicimos match y lanzamos la idea. Porque todas las buenas ideas nacen en conversaciones con un café, de forma relajada y cuando tenemos tiempo para hablar y debatir. El encaje con este proyecto ha sido muy fácil y ojalá que esto dé frutos y sirva para ralentizar o revertir el Alzheimer”, expresa.
Las nuevas tecnologías
Los avances tecnológicos han permitido un cambio de paradigma, tanto en la comprensión del Alzheimer como en el uso de las herramientas para poder estudiarlo y paliarlo. En ese sentido, Solas opina que la IA (inteligencia artificial) “va a permitir hacer un cóctel de todos los biomarcadores que se pueden analizar en un paciente para que pueda decir si alguien se encuentra o no en riesgo de padecer la enfermedad. Creo que la predicción del Alzheimer vendrá gracias a la IA, aunque eso depende de que le metamos todos los datos que necesitará”, sentencia. Con todo, la investigadora también advierte que “estamos perdiendo mucha concentración y capacidad de leer muy seguido” por el uso excesivo de las pantallas. “Un factor esencial para prevenir el Alzheimer tiene que ver con ejercitar el cerebro y las tecnologías están haciendo que cada vez lo ejercitemos menos. Y nos va a perjudicar que queramos todo tan rápido. Nos va a desejercitar el cerebro, pero a lo mejor ganamos otra habilidad”, concluye.