Gorka salió cuando su banda ya había empezado a tocar. Saludó con la mano, y eso fue suficiente para ganarse la ovación del respetable. Sería la primera de muchas, pues la noche estuvo marcada por la buena música, obviamente, pero también por la complicidad y el cariño, lo que hizo que el ambiente fuese muy familiar y cálido.

Familiar, no solo por la cercanía entre artista y público, sino también por la edad de este último: personas más talluditas, jóvenes… y mucho niños, lo cual es siempre una buena noticia. Y cálido, uno de los adjetivos que mejor describen la música del navarro en esta nueva etapa de su carrera que ahora está a punto de concluir.

Sus canciones tienen un latido especial, a lo que contribuye el hecho de llevar dos baterías. Y menudos dos baterías: Félix Buzz y Karlos Arancegui, de lo mejorcito del país. Entre estas dos bestias estaba Fernando Neira, reputadísimo, discreto e infalible bajista, ayudándoles a levantar el esqueleto rítmico de las canciones.

Al frente, Amaia Miranda en la guitarra y los coros (que, por cierto, acaba de publicar un disco precioso, cada vez que te veo lo entiendo). Y a su lado, Gorka, con su guitarra y esa manera de cantar, cabizbajo y ensimismado, con la que tanto es capaz de transmitir.

Concierto de Gorka Urbizu

Fecha: 07/11/2025.

Lugar: Baluarte.

Incidencias: Primero de los dos conciertos de Gorka Urbizu en Baluarte (ambos con entradas agotadas).

Gorka Urbizu (guitarra y voz), Amaia Miranda (guitarra y coros), Fernando Neira (bajo), Félix Buzz (batería), Karlos Arancegui (batería).

Los dos conciertos de Pamplona forman parte de la recta final de esta gira de Hasiera Bat, que le ha tenido ocupado casi dos años y que concluirá con dos conciertos en Bilbao y otros cuatro en San Sebastián (todos ellos, al igual que los de Baluarte, con entradas agotadas). Con semejante recorrido, no es de extrañar que el quinteto sonase como sonó; esto es, a la perfección.

El grueso del repertorio estuvo extraído de su disco de debut: al principio sonaron cortes como Maitasun bat, Tren Bat o Kolore bat, entre las que intercaló su propia versión de Etorkizuna ginenean (la escribió para sus amigos de Leihotikan, a quienes produjo el álbum del mismo nombre).

Se quedó solo en el escenario para interpretar, a guitarra y voz, la bella Etxe bat. Y siguió con su cancionero, espolvoreado con versiones de Katamalo (Betazalak erauztean), Peiremans (banda de la que formó parte junto a Marino Goñi, entre otros, y de la que interpretó Send flowers), la argentina Él mató a un policía motorizado (Más o menos), o, por supuesto, Berri Txarrak: Katedral bat y Maravillas, esta última con ayuda del violín de Areta Senosiáin, en el que fue uno de los pasajes más emotivos de la velada.

No fue la única colaboración: también salió Nerea Urbizu con el piano para un par de canciones. La última de ellas, Zilarra, de su nuevo epé, la tocaron todos juntos (con Nerea y Areta en escena). Después, Toki bat, con exhibición final de las dos baterías (el único momento en el que no latieron, sino que atronaron), y la suavidad de Bezterik ez (casi a media voz, arropado por el público), rubricaron una magnífica actuación.

Gran final de gira. No se puede empezar mejor una carrera en solitario que esperamos larga y llena de éxitos.