Boris Izaguirre | escritor, comunicador y finalista de ‘masterchef celebrity’

“No solamente soy mayor, es que estoy mucho mejor que hace 20 años”

Es el cuarto finalista de ‘MasterChef celebrity’ y presume de que se le da muy bien cocinar delante de los jueces aunque admite que en casa no toca una sartén

17.12.2019 | 17:21
Boris Izaguirre

pamplona - Boris Izaguirre no ganó pero se convirtió en uno de los protagonistas de la última edición de MasterChef celebrity junto a la triunfadora: "Tamara (Falcó) es increíble, es tal y como la visteis en la tele", asegura. Sobre la presencia de Isabel Preysler, madre de la ganadora, y su pareja, el nobel de Literatura Vargas Llosa, manifestó que fue un gesto magistral.

Yo apostaba por usted como ganador de MasterChef.

-Llegar a estar entre los cuatro finalistas era bastante para mí. Mi esfuerzo ha sido inmenso, pero me gusta sentirme como el príncipe Harry?

¿El príncipe Harry? ¿El británico?

-Sí, él ocupa el sexto puesto al trono y yo el cuarto en MasterChef celebrity.

¿Esperaba que ganara Tamara Falcó?

-Tamara y Félix (Gómez) se esforzaron muchísimo. Ellos apretaron el acelerador.

¿Ha aprendido a cocinar?

-Sí. Pero solo cocino en MasterChef celebrity.

¿En casa no cocina?

-Pienso que la casa es para otras cosas, tú ya sabes. Se me da muy bien cocinar delante de unos jueces, de un magnífico programa como es éste.

¿Volvería? Dicen que no hay dos sin tres.

-Una gran pregunta. Cierto, sería mi tercera vez en el programa. No sé si MasterChef está preparado para tener a un repetidor eterno.

Parece que aún no ha aprobado, quizá en la tercera ocasión gane. ¿No le parece que juega con ventaja?

-Voy avanzando en cada programa. Si volviera de nuevo, alguien diría: ¿No tienen a otra persona para que cocine en la tele?

Es que usted tiene mucho tirón, supongo que es un punto a su favor.

-No lo sé. Hoy te digo que tal vez no vuelva, pero quién sabe. Cuando me llamó Macarena Rey, de la productora que hace el programa, ya llevaban un mes de rodaje. De hecho, yo entré en el cuarto programa.

¿Por qué aceptó?

-Macarena es muy persuasiva, era muy temprano por la mañana, yo me estaba despertando en Málaga y me preguntó: ¿Quieres repetir MasterChef? Y yo dije: Pues claro.

Boris, es usted un hombre muy fácil.

-Siempre lo he sido, es mi destino. Cuando le contesté no me di cuenta dónde me estaba metiendo y le pregunté si lo que me estaba proponiendo era volver al programa, volver a pesar esa tensión brutal? Me dijo que sí y colgué. Cuando vi la cara de Rubén (su marido) y escuché su pregunta: ¿Vas a volver a hacerlo otra vez?, me di cuenta de que estaba en un lío.

Además de fácil, un hombre con suerte.

-Exacto. Y lo soy en todos los sentidos. Entendí que a través de la cocina, yo también era un plato de cocina.

Explíqueme eso de que es un plato de cocina.

-Me refiero a mi lugar en televisión. Tenía que mejorar alguno de mis ingredientes o recuperar ese sabor que una generación de televidentes tiene sobre mí y mejorar esa extraordinaria receta que es Boris Izaguirre.

¡Vaya! Me deja usted con la boca abierta.

-Ya, ya lo sé. Pero en estos momentos, me siento así, como un plato de cocina con unos buenos ingredientes y con un sabor increíble. ¿Qué te parece a ti?

Una definición apetitosa. Sigamos con sus proyectos.

-He grabado la segunda temporada de Prodigios. Mezcla la cultura clásica con los entretenimientos propios de la televisión.

¿Y cómo andamos de libros?

-El año pasado publiqué una novela muy intensa y ahora estoy escribiendo algo que no es una novela, tampoco es ficción, está siendo simpático lo que estoy haciendo.

¿Cuándo presentará este nuevo trabajo literario?

-No tiene fecha, es un trabajo a largo plazo.

También sigue haciendo televisión en Miami.

-Acabo de hacer otra temporada de Grandes crónicas de Hola. Tiene el apoyo de la revista. Solo se emite en EE.UU. Miami ha colaborado a acreditar mi trabajo como comunicador. Me ha hecho entender que hay que ser más directo y más práctico.

¿Se ha sentido alguna vez abandonado por la televisión?

-Jamás. Por algunas personas dentro de la industria de la televisión, probablemente sí. También es cierto, que estaba como abusando de mis trucos y necesitaba una pequeña sacudida.

¿Esa sacudida era estar alejado de la primera línea televisiva?

-Creo que ha estado bien, ha sido una pequeña travesía en el desierto, pero ha terminado llegando a un gran oasis. Al final, pienso que era necesario. Toda carrera necesita siempre un momento de gran incertidumbre y es bueno saber recorrer ese momento.

La incertidumbre lleva consigo desasosiego, miedo y ansiedad.

-Por eso te digo que es bueno hacer un esfuerzo recorrer ese momento con menos angustia. Yo me lo decía todos los días: Tienes que atravesar todo este túnel. Claramente, al final de un túnel siempre hay luz.

¿Es usted el mismo provocador que veíamos en Crónicas marcianas?

-Crónicas marcianas se terminó en 2005; yo no, no he terminado, he continuado. Soy un provocador porque todos los días pienso en algo y reflexiono sobre algo. La reflexión es la provocación. Un provocador señala algo que puede ser más o menos importante, pero que siempre despierta en ti una respuesta.

¿Cuánto ha cambiado Boris Izaguirre en todo este tiempo?

-Mucho. Es imposible que sea la misma persona si te refieres al Boris Izaguirre de Crónicas marcianas. Han pasado 21 años desde que se estrenó ese programa. En todos estos años, he vivido una cantidad enorme de cosas que todos los días me han hecho cambiar un poco, incluso físicamente no soy igual.

Yo le veo mejor.

-Opino lo mismo. No solamente soy más mayor, es que estoy mucho mejor que hace 20 años. Estoy mejor de físico, de aspecto, también estoy mejor a la hora de comunicar. La sensación que yo proyecto en este momento es de alguien que está muy feliz consigo mismo. Siempre fue un poco así, pero ahora estoy más feliz.

¿Se cuida mucho?

-Hay gente que se cuida más. Es verdad que tengo una debilidad, soy incapaz de ir a una fiesta y quedarme sin perseguir al camarero para conseguir más canapés. Además, no me voy a limitar en ese aspecto.

¿Y cómo hace para estar tan bien?

-Oye, muchas gracias. ¿Me estás diciendo que estoy estupendo?

Más o menos.

-Procuro entrenar y nadar. Nadar me devuelve a un punto en el que me gusta estar, estoy suspendido entre el agua y lo terrenal. Pienso en silencio y al mismo tiempo coordino la brazada y la respiración; me encanta todo ese mecanismo.

¿Sigue su coqueteo en línea ascendente?

-No sé exactamente cuál es tu valoración de coqueteo. Pienso que seductor está más cerca de mí que el ser coqueto. Me parece una pérdida de tiempo no querer seducir a la persona que tengo más cerca. Mi marido, Rubén, con los años lo ha entendido y, lo que es peor, lo está poniendo en práctica.

Dos seductores juntos, tienen que tener una vida interesante.

-No te olvides que los dos somos del mismo signo, Libra. Llevamos 27 años juntos sin ser capaces ninguno de los dos de tomar una decisión. Los Libra no pueden tomar decisiones. Las discusiones en mi casa son absurdas. Se refieren a si salgo por esta puerta y no por la otra o si me siento en un lado u otro del salón. Además, los Libra tenemos una capacidad de seducción innata. Rubén lo está descubriendo y piensa: Paso de pelearme con esta puta de marido que tengo que está todo el tiempo mirando a la gente como si fueran a irse a hacer algo juntos. Ha decidido hacer él lo mismo y se ha puesto a seducir.

¿Cómo lleva usted que se marido se convierta en seductor?

-Lo encuentro genial. Vivo rodeado de seductores y encuentro que la seducción es la respuesta a la felicidad. La seducción no tiene necesariamente que llegar hasta el final. Te puedes quedar como yo en MasterChef, en el cuarto finalista. De la seducción, el premio final no es lo importante, lo interesante es el intento.