Uno de los dilemas más comunes que surgen al gestionar las finanzas personales es si es mejor ahorrar o invertir. Aunque ambas opciones son fundamentales para gozar de una sólida salud financiera, saber cuándo y cómo utilizar cada una de ellas es clave para alcanzar los objetivos propuestos.

Cuándo es mejor ahorrar

El ahorro supone reservar una parte de los ingresos para usarlos en el futuro. Su objetivo principal es proteger la liquidez y la seguridad financiera. Generalmente, los ahorros se guardan en cuentas bancarias o en instrumentos de bajo riesgo, como cuentas de ahorro o depósitos a plazo, que ofrecen unos rendimientos limitados. Su gran ventaja es que puedes acceder a tu dinero en cualquier momento, sin riesgo de pérdida.

Un tarro de cristal con billetes de euro.

Así, el ahorro es especialmente útil cuando el usuario:

- Tiene objetivos a corto plazo

Ahorrar es la opción más adecuada si se planea hacer una compra importante o cubrir un gasto en el próximo año, como un viaje o la compra de un coche.

- No tiene un fondo de emergencia 

El primer paso hacia una buena salud financiera es tener un colchón de seguridad que permita afrontar imprevistos como una pérdida de empleo o una emergencia médica. Lo ideal es disponer del dinero equivalente a entre tres y seis meses de los gastos fijos.

- Es conservador con el riesgo 

Prefiere mantener su dinero en instrumentos de bajo riesgo y no le interesa asumir fluctuaciones en el valor de sus activos. Antepone la seguridad y la estabilidad financiera, lo que le permitirá evitar pérdidas de dinero y mantener un control total sobre sus fondos.

Cuándo es mejor invertir

Invertir, por su parte, implica destinar una parte de los ahorros a activos financieros (acciones, bonos, fondos de inversión, bienes raíces, etc.) con el objetivo de generar rendimientos. A diferencia del ahorro, invertir conlleva un riesgo: el valor de los activos puede fluctuar y existe la posibilidad de perder parte del dinero invertido. Sin embargo, también ofrece la posibilidad de obtener mayores rendimientos, especialmente a largo plazo.

Montoncitos de monedas que representan la evolución de la inversión.

La inversión es más adecuada cuando el usuario:

- Ya tiene un fondo de emergencia 

En el caso de tener las necesidades básicas cubiertas, de disponer de un colchón para gastos imprevistos y de no contemplar la posibilidad de hacer un gasto importante a corto plazo, la inversión es una opción ideal para hacer crecer el dinero.

- Sus objetivos son a largo plazo

Invertir es especialmente útil si se busca hacer crecer el capital para necesidades a largo plazo, como la jubilación o la educación universitaria de los hijos.

- Está dispuesto a asumir un riesgo controlado

Invertir es una buena opción si al cliente no le incomodan las fluctuaciones del mercado y entiende que los rendimientos no están garantizados, pero que a largo plazo pueden obtener más ganancias.

Estrategias complementarias

Una vez que conocemos ambas opciones, vemos que ahorro e inversión no son dos conceptos opuestos, sino complementarios. La clave está en evaluar la situación personal del usuario, sus objetivos y su perfil de riesgo para encontrar el equilibrio adecuado. 

En cualquier caso, antes de plantearse invertir, es esencial contar con el fondo de emergencia, ese dinero ahorrado que permitirá al usuario hacer frente a posibles gastos imprevistos. El siguiente paso será comenzar a invertir lo antes posible ya que, cuanto antes se empiece, mayores serán las oportunidades de crecimiento del capital.

Tener claros los objetivos, si son a corto o a largo plazo, también ayudará a decidir si es mejor ahorrar o invertir. Si finalmente el usuario se inclina por la inversión, lo ideal es diversificarla en diferentes activos para minimizar el riesgo y maximizar el potencial de rendimientos.

No se trata de elegir entre ahorrar o invertir, sino que lo ideal es utilizar ambas herramientas de manera estratégica para garantizar la seguridad financiera del usuario a corto plazo, sacarle el mayor rendimiento a su dinero y asegurarle un futuro próspero y sin sorpresas.