Osasuna está personado en el juicio del caso Willy que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Logroño contra un exojeador del club rojillo en La Rioja y que estaba vinculado al Varea como entrenador. Conviene recordar que este técnico, Guillermo del Soto, se enfrenta a una petición de 46 años y 9 meses de prisión por supuestamente abusar de ocho menores entre 2020 y 2022, cuando los chicos jugaban en la cantera del club riojano y les prometía que les podía llevar a Osasuna y les hacía regalos. Mientras, les enviaba mensajes con continuo contenido sexual, intentaba quedar con ellos a solas y les pedía fotos desnudos.
Osasuna, representado en el juicio por la abogada Silvia Canal, hija del director general del club y experta en procedimientos penales, se enfrenta en el mismo a una petición de responsabilidad civil subsidiaria de 49.000 euros, que es la cantidad que se exige en total por la Fiscalía por los daños morales y secuelas padecidos por los menores afectados. La petición de responsabilidad hace alusión al artículo 120.4 del Código Penal que expone que "las personas jurídicas dedicadas a cualquier tipo de industria y comercio tendrán que responder civilmente tendrán que responder por los delitos que cometan sus empleados en el desempeño de sus obligaciones o servicios". Así, se reclama por el Ministerio Público cantidades de entre 4.000, 6.000, 7.000 y hasta 12.000 euros para la víctima principal por los menores que sufrieron los presuntos abusos del acusado.
La Audiencia de La Rioja celebra hoy la segunda sesión de la vista contra Guillermo Soto León Willy, exentrenador del Club Deportivo Varea (Logroño) y exojeador del Club Atlético Osasuna, que está acusado de varios delitos de abuso sexual continuado a menores de 16 años, acoso sexual, pornografía infantil y de revelación de secretos.
Estos hechos ocurrieron entre los años 2020 y 2022, cuando el procesado entrenaba en diferentes clubes de fútbol de Logroño o conocía de otros equipos a estos chicos, quienes entonces tenían entre 15 y 17 años.
El caso se originó cuando una madre descubrió los mensajes de contenido sexual que el acusado le había enviado a su hijo y que este le había facilitado a través de capturas de pantalla a un amigo suyo, porque, a petición del procesado, el joven borró todas las conversaciones.
Tras la presentación en 2022 de una denuncia por estos hechos en la Policía Nacional, se detuvo al entrenador e se identificaron a otras posibles víctimas después de extraer el contenido de su teléfono móvil y una tableta, donde había varias decenas de fotografías, algunas de jóvenes desnudos, tomadas sin su consentimiento en vestuarios de instalaciones deportivas.
Entorno dominante y superioridad
La inspectora instructora del atestado ha revelado que el acusado tenía una denuncia anterior de 2015 y otra de 2021, pero esta fue retirada por la madre del menor afectado.
Otro agente ha explicado que el procesado se ganaba la confianza de los menores y les daba "protagonismo", ya que les ofrecía jugar más tiempo en su equipo de fútbol, subirles de categoría o conseguir un contrato con el Osasuna, para lo que les proponía quedar a solas; y también les enviaba mensajes de carácter sexual, que después les pedía que borrasen.
Además, ha dicho este policía, generó "un entorno dominante" al conseguir llevar a un chico de 15 años a su casa, cerrar con llave y estar con él en una habitación a oscuras; y otro agente ha constatado que utilizó "su situación de superioridad" en su relación con estos adolescentes.
Cuando han comenzado a declarar las víctimas, para garantizar su protección, el procesado se ha trasladado a otra sala, desde donde ha podido escuchar sus declaraciones por videoconferencia.
Les prometió un contrato con Osasuna
Los jóvenes han explicado que, en los primeros mensajes en los que su entrenador utilizaba expresiones sexuales, no llegaban a entenderle y pensaban que estaba de broma, pero después comprendieron su finalidad ante su insistencia para quedar con ellos o pedirles fotos desnudos.
A algunos les prometió un contrato profesional con Osasuna y a uno de estos chicos lo trasladó a Iruñea con este fin, pero, como no se pudo tramitar, se lo llevó a comer y le ofreció ir a un hostal para "echarse la siesta juntos", lo que no aceptó.
La madre del primer chico que denunció estos hechos ha subrayado que esta situación afectó mucho a su hijo, a nivel académico y psicológico, por lo que aún precisa tratamiento.