El ex director general de Obras Públicas del Gobierno de Navarra, Pedro López Vera, ha comparecido este miércoles ante la comisión de investigación del Parlamento foral, donde ha insistido en que, en lo que concierne a su gestión, “no ha habido corrupción” en la adjudicación de las obras de los túneles de Belate. López Vera ha defendido su actuación ante las preguntas de los parlamentarios y ha rechazado que su nombramiento o las decisiones adoptadas respondieran a influencia indebida de terceros.
López Vera, quien asumió el cargo en el Departamento de Cohesión Territorial en 2019, durante el primer mandato de María Chivite, y que se mantuvo en él tras el relevo de consejero con Óscar Chivite al frente, fue destituido por la presidenta durante el puente foral de diciembre tras el informe de reparo de la Intervención General sobre el sobecoste de Belate, algo que ha vivido “con naturalidad” porque, ha subrayado, “en un cargo de estos te nombran y cesan cuando procede”.
Sobre la adjudicación de las obras, ha defendido que, “sin duda, hubiese actuado de la misma forma en la misma situación” y ha reiterado que antes de que se conociera la posible relación del Santos Cerdán con Servinabar, participante en la UTE adjudicataria de Belate, le “pareció una adjudicación completamente normal”. “Estoy seguro de que en esta adjudicación no ha habido corrupción, estoy convencido en lo que me concierne a mí, mi equipo y el Departamento”, ha manifestado, defendiendo que las visitas de empresas para conocer previsiones de obra forman parte de la actividad habitual y que “no le veo ninguna ventaja” para un tercero en esas reuniones.
Esparza ha sugerido que a la presunta trama que investiga la Audiencia Nacional le convenía que López Vera fuese nombrado director general y le ha preguntado sobre la persona que recomendó su nombre para el nombramiento, aunque el argumento se le ha vuelto en contra. “Yo pensé que me había recomendado para el puesto alguien de UPN, yo he trabajado muchos años para Gobiernos de UPN y Bernardo Ciriza tenía muy buena relacion con gente del partido. Yo, antes de llegar a la Dirección General, no conocía a ningún miembro del PSN”.
Ante las alusiones de Esparza a posibles presiones políticas, López Vera ha defendido que “en Belate, el que haya más personas que complementen el conocimiento a la hora de valorar, es enriquecedor” y ha negado haber influido en otros miembros de la mesa. Sobre las discrepancias internas en la mesa de contratación, ha señalado que se enteró “muy avanzado el proceso”, ya que los propios miembros no estaban “orgullosos de no ser capaces de resolverlo”.
La comisión se ha interrumpido cuando Esparza ha insistido en numerosas ocasiones en los nombres de las personas con las que López Vera se asesoró para decidir si debía enviar el expediente a la Junta de Contratación. La letrada del Parlamento ha aclarado que el compareciente “tiene obligación de decir la verdad y si no dice un nombre no está contraviniendo esa obligación”, siempre que no falte a la verdad ni contravenga la protección de datos personales. Esparza ha llegado a decir que “el señor Lecumberri está diciéndole que no responda”, a lo que el parlamentario socialista ha replicado entre reproches, lo que ha obligado a la presidenta de la comisión, Irati Jiménez (EH Bildu), a intervenir para restablecer el orden.
Preguntado por el sobrecoste de Belate, López Vera ha atribuido la responsabilidad a la dirección de obra contratada y ha detallado que “tenemos contratada una dirección de obra, que es quien asume la responsabilidad, y para eso la hemos contratado. La persona que decide y en quien nos apoyamos es la dirección de obra. Tenemos 12 personas en la dirección de obra de Belate”.
El turno de Javier Lecumberri (PSN) ha comenzado con una queja por las “insinuaciones infundadas” de Esparza, y se ha producido un cruce de reclamaciones entre los dos portavoces antes de que la presidenta les espetase que “esto no es un diálogo entre ustedes” sino un órgano para esclarecer hechos y responsabilidades en torno a las adjudicaciones públicas.