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NÁNTHEA, NUEVA FUNDACIÓN NAVARRA
Rafael Hernández AgudoPatrono fundador de la Fundación Nánthea

“Es necesario sanar el fútbol de base, se trata de formar a mejores personas”

Fútbol de base femenino con acompañamiento formativo y vocación integradora para las adolescentes. Ese es el objetivo de Nánthea, que ayer echó a andar en Navarra

“Es necesario sanar el fútbol de base, se trata de formar a mejores personas”Javier Bergasa

Rafa Hernández (Pamplona, 1971) es ingeniero industrial y psicólogo, y una de las cabezas visibles de la Fundación Nánthea, una nueva entidad que de aúna fútbol femenino, formación en valores e integración, que “quiere ser un espacio seguro y amable para que las chicas que les guste el fútbol puedan desarrollarlo sin temor a ser criticadas” al que se puede entrar en contacto desde su web: fundacionnanthea.com

¿Cómo nace este proyecto?

–Siempre he tenido la inquietud de la gestión deportiva y me he formado como psicólogo. El fútbol se está convirtiendo e un entorno bastante hostil y tóxico, con partidos muy agresivos y menores de por medio. En el fútbol femenino observo un deporte diferente, una forma de entenderlo mucho más deportiva y respetuosa.

¿Y desde cuándo esa ilusión?

–Hace cinco años, cuando falleció mi padre, le prometí que iba a intentar hacer algo importante en el fútbol. Él vio mi inquietud por la gestión deportiva, y una vez falleció planteé un proyecto de fútbol femenino, pero más pensado en competición y élite, de fútbol al uso.

Y de aquella idea inicial...

–Fui observando que la necesidad no es tanto generar más competitividad, sino sanar el fútbol de base. Hace dos años viramos el proyecto y lo ajustamos, porque la necesidad está ahí.

Quieren crear dos equipos que compaginen deporte y formación.

–Exacto, en el deporte de base no se debe priorizar el resultado o el rendimiento deportivo. Ahora generalmente se replican principios de gestión derivados de la élite, de búsqueda del resultado. En la base los éxitos se tienen que medir a través de indicadores de bienestar psicológico, emocional, social o físico. Con un acompañamiento no exclusivamente orientado al rendimiento deportivo. Se trata de formar a mejores personas.

“El objetivo es encontrar a 40 chicas entre 11, 12 y 13 años a las que les guste el fútbol para que puedan jugar con un acompañamiento formativo”

¿Y por qué en el fútbol femenino?

–De inicio arrancamos con ellas porque el fútbol, desde sus orígenes, se planteó por y para los hombres, en unos entornos burgueses y militares donde había que demostrar la virilidad. En sus estructuras patriarcales está una idea de masculinidad, con un fútbol agresivo, falto de empatía... Los niños copian estos comportamientos.

Sin duda.

–Tras muchísimos años de falta de recursos y atención mediática, queremos darle prioridad a las chicas, que proponen un modelo de fútbol respetuoso.

En contraposición con uno de altísimas expectativas condenado a no llegar a la élite.

–Un gran problema que todo el mundo ve, pero nadie aborda desde la raíz. Estadísticamente, menos del 0,5% de los clubes en España son la élite, que maneja más del 99% de los recursos. Los objetivos deberían ser otros en la base, pero se replican los principios de gestión empresarial cuando no tiene ningún sentido. El objetivo nunca puede ser ganar dinero o vender jugadores, la probabilidad es mínima, pero se hacen cribas y se estigmatiza entre buenos y malos. Es el pan de cada día.

Este fin de semana se promocionan.

–El sábado y domingo en la plaza Maravillas Lamberto de Lezkairu con un campeonato abierto de fútbol 4x4, de 9 a 15 años, para chicas (si vienen chicos también jugarán). El objetivo es darnos a conocer y explicar a padres y madres nuestro proyecto.

¿Y después, que harán?

–Encontrar 40 chicas entre 11, 12 y 13 años, categoría infantil. Hemos elegido esa edad porque es el inicio del fútbol once, el paso al campo grande. Vamos a hacer campaña en redes sociales y a visitar colegios. Nuestro objetivo es arrancar en septiembre con dos equipos de categoría infantil, en el inicio de la adolescencia, edad complicada donde queremos ayudar. Hay mucho abandono del fútbol por parte de las chicas, por cuestión de estereotipos y estudios. Ofrecemos a padres y madres un entorno seguro de acompañamiento individual y colectivo donde vamos a enseñar a jugar al fútbol y temáticas importantes.

¿Por ejemplo?

–Haremos el entrenamiento al uso, pero abordando la gestión emocional con una coach, o aspectos de igualdad, rotura de estereotipos, enfoque de género, autodefensa, nutrición, conductas alimenticias saludables, emprendimiento, violencia de género, redes sociales, identidad digital... Dos tardes a la semana también con un acompañamiento escolar.

“Abordaremos la gestión emocional de la adolescencia, la igualdad, los estereotipos, la alimentación, la violencia de género, redes sociales...”

El fútbol femenino está en un momento de fuerte crecimiento.

–Exponencial en el número de licencias en Navarra y en el Estado, inédito en el fútbol masculino en tan poco tiempo. Los éxitos deportivos están impulsando el fútbol femenino. Sus referentes son necesarias, pero el riesgo es que ya se empiezan a ver también comportamientos inadecuados en chicas de alta competición, incluso en la base; hay que actuar rápidamente y compensar un poco esta situación.

No hace tanto se creía que la mujer no estaba hecha para el fútbol, prejuicio que hoy resulta aberrante.

–Durante muchísimos años el fútbol femenino se prohibió en el franquismo. Fue reconocido en 1983, 80 años después del masculino. Todo esto es una carga de estereotipos de género, de barreras mentales sobre el uso del cuerpo en un deporte de contacto físico. Todavía queda mucho camino.

¿Cuál ha sido el trabajo previo de la Fundación antes de salir a escena?

–El primero, conformar el patronato, con seis patronos y patronas, también un equipo diverso de personas colaboradoras y asesoras, y un partenariado de empresas. Y hemos dado con dos alcaldes maravillosos, el de Beriáin y Noáin, donde vamos a tener nuestros dos primeros equipos.

¿El objetivo es crecer?

–Sí, pero solo podemos hacerlo validando este método, también en el campo de fútbol, y formando a formadores, con vocación humanista para cuidar y tratar a menores. Muchos de ellos, aun teniendo la mejor intención, no cuentan ni con la formación ni la sensibilidad para ello. Queremos aportación femenina, que provenga de Magisterio, Psicología, Trabajo Social... De facultades, grados y profesiones con un sustrato humanista. Los servicios de acompañamiento los tenemos que profesionalizar. El voluntariado está bien al principio, pero si queremos que esto siga adelante tenemos que tener entrenadoras con nómina.

Eso exige un presupuesto.

–Obviamente al principio vamos a tirar mucho de voluntariado. Yo mismo voy a ser entrenador de los primeros equipos. Pero mi intención en el futuro es validar este método y que otros y otras puedan entrenar.

Un deseo.

–Que las chicas puedan decir dentro de unos años: ¡Qué a gusto estuve en la Fundación Nánthea!

Su trabajo de fin de grado analizó el machismo en el fútbol español.

–Ha sido y es una realidad. Esto está cambiando, afortunadamente, pero aún hay muchísimo por hacer, todo lo que se transmite social y culturalmente es muy difícil de erradicar y deconstruir, se trata de apostar con proyectos como este para educar en igualdad.

¿Por qué ese nombre de Nánthea?

–Queríamos un nombre potente, corto, que se pudiese decir en castellano, euskera e inglés sin cambiar. Inicialmente pensamos en Munantia (Mujer-navarra-valentía). Nos parecía un poco largo. Pasó a Nantia, y de ahí a Nánthea, con aroma mitológico.

Despedida y cierre...

–Tenemos dos objetivos en uno. Promocionar el fútbol femenino, la participación segura y visible de las mujeres, y con eso humanizar este deporte. Ojalá lo consigamos, y evitemos o mitiguemos lo que todavía vemos: el insulto normalizado a los árbitros, las faltas antideportivas, las peleas entre padres y madres... Todo se basa en la educación y en el comportamiento. Tenemos que estar dispuestos a pagar el mayor precio, que es perder un partido por salvaguardar los valores y la deportividad. Eso creo que nos separa de cualquier otro tipo de iniciativas de otros clubes privados, sumando ingredientes formativos. Y con inclusión, queremos que un porcentaje de las chicas provengan de colectivos vulnerables.