Fele Martínez: "Para hacer de malvado hay que bucear en tu interior"

Desde 'Tesis', donde se dio a conocer, hasta hoy, ha pasado un mundo. Ahora mismo, y centrándonos en la televisión, en Movistar+ Fele Martínez es el jefe Sanabria en 'La unidad', y espera retomar a mediados de agosto la grabación de 'Estoy vivo', la serie que triunfa en La 1.

21.07.2020 | 21:42
Fele Martínez.

Ha pasado poco tiempo desde el inicio de la desescalada y Fele Martínez, uno de los actores españoles de referencia del momento, prefiere acercarse a la filosofía del carpe diem y aferrarse al hoy antes que al mañana. "La pandemia nos ha hecho ver que hay que vivir ahora, ya. Eso sí, siempre en positivo", asegura con convencimiento. En diciembre terminó La unidad, una serie policial estrenada en mayo y que se ha convertido en todo un éxito. En agosto le espera el rodaje de Estoy vivo y siente impaciencia por saber cómo van a ser las grabaciones con los protocolos de seguridad establecidos. "¿Besarse con mascarilla? Habrá cachondeo con ese tema. No es que sea difícil, es que me parece imposible", señala riendo.

Enhorabuena. La unidad ha sido todo un éxito.
Lo ha sido y lo sigue siendo. Es una serie que está dando muchas sorpresas y satisfacciones, y yo estoy realmente encantado de estar en el elenco de una serie tan bien hecha.

Sanabria, su personaje, trigo limpio no parece...
No hay que desvelar nada en exceso porque aún hay gente que no la ha visto y quiere verla sin que le hagamos spoiler. El jefe Sanabria está a medio camino entre la política y la policía, pero tiene más la vista puesta en su prometedora carrera política.

Que no es un policía al uso, vamos.
No, es un policía que ha pisado poca calle, pero que se mueve muy bien en los despachos porque ha trabajado mucho en ellos. Se encuentra en un momento en el que tiene que controlar mucho los tiempos. Un paso en falso o un exceso de recursos que perjudique a los presupuestos pueden dañar su futuro político. Se encuentra en tierra de nadie; no se siente policía al cien por cien, pero tampoco ha alcanzado ese estatus de poder al que aspira.

¿Ambicioso?
Sí, pero como todos. Lo que ocurre es que está en una unidad muy compleja y esa meta que ya está acariciando con los dedos se puede ir al traste. Se muestra muy cuidadoso con cada paso que da, sobre todo de cara a los estamentos superiores.

¿Fue este su último trabajo antes del confinamiento?
En televisión, sí. Hay veces que tengo que pensármelo cuando me lo preguntan, porque el confinamiento me ha borrado todo el principio de año, así que hay veces que pienso que llevamos confinados toda la vida.

¿Qué ha supuesto como experiencia hacer televisión dentro de su propia casa, con su móvil y en compañía de su mujer, Mónica Regueiro? ¿Algo caótico?
En principio, dentro de la situación en la que estábamos, y viendo el panorama que se avecinaba, fue un alivio. Hemos tenido de todo, días muy divertidos, días más estresantes y días muy normales. Había veces en las que no te salía nada a derechas, nada iba bien. Diarios de la cuarentena ha sido como un crisol de sensaciones espectacular. También es cierto que tenemos un peque de casi tres años y de vez en cuando se nos colaba cuando estábamos grabando, así que ese trabajo ha sido el mayor reto del mundo.

Y La unidad el mejor estreno histórico de Movistar+. Se habla ya de segunda temporada.
Está confirmada ya. No sé si mi personaje seguirá, porque cuando se confirmó aún se estaba escribiendo. A lo mejor ahora mismo ya escrita del todo.

¿Y le apetece?
¡Cómo no! Estaba encantado con Sanabria, y si se estima oportuno que el personaje siga, allí iré yo encantado. Es una buena serie, está muy bien escrita y los tiempos no están para dejarse a los personajes por el camino. En este caso, no es solo una cuestión de trabajo; es que el personaje me encanta.

Se han cumplido 25 años de la grabación de Tesis, su primera película, con la que llegaron los primeros reconocimientos.
Un cuarto de siglo, sí, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo.

¿Siente el paso del tiempo?
Como todo el mundo, supongo. Yo me lo he pasado genial trabajando, y ojalá que los próximos 25 años de mi vida sean iguales en lo profesional, y también en lo personal. No me puedo quejar de nada. El paso del tiempo significa que sigues vivo, que estás en activo, y si además haces algo que te gusta, ni te cuento. Es más, no pido que los años venideros sean mejores, porque eso sería pedir mucho; con que sean iguales en resultados a los que ya he vivido es suficiente.

En Tesis debutaron usted como actor y Amenábar como director. ¿Cómo recuerda ese trabajo?
Con mucho cariño. Recuerdo que estaba muy nervioso, porque Amenábar había hecho cortos, pero yo no; para mí era mi primer rodaje. Estaba nervioso porque no quería ser yo el que la cagara, pero fue un pedazo de película. El rodaje fue largo, pero intenso. Mira, cada vez que recuerdo rodajes fluidos me vienen dos a la cabeza: Tesis y La unidad. Son rodajes en los que sientes que todo va sobre ruedas, como la seda. No te puedes imaginar lo a gusto que trabajas cuando estás grabando y hay cero tensión. Creo que en la serie acabamos como una semana y media antes, y eso fue debido al buen ambiente de trabajo.

Son muchos los actores que opinan que es muy distinto trabajar para una plataforma que en una cadena generalista.
En mi caso no. ¿Por qué? Porque lo importante son los equipos, y si un equipo es bueno en plataforma, seguro que también lo será o lo ha sido en una cadena en abierto. Si de algo debemos sentirnos orgullosos los actores y los espectadores es de los equipos técnicos que tenemos en España. Hay gente muy buena, super preparada, muy creativa, y que ayuda mucho a los actores.

En la última temporada de Pequeñas coincidencias estuvo usted como ginecólogo. Ahora se promociona la grabación de la tercera y última entrega, ¿trabajará de nuevo?
Sí. Ha sido una maravilla también de serie. Además, es trabajar con amigos, y eso es algo que siempre sienta bien. Pequeñas coincidencias es una de esas joyas que parten de un proyecto muy personal, y eso era y es la serie, el proyecto de dos maravillosos actores como son Marta Hazas y Javier Veiga.

Dicen que Fele Martínez es el equilibrio en persona, que controla muy bien los ritmos de rodaje, que no se enfada y que es imposible enfadarse con él.
Uy, demasiados halagos, ¿no te parece? Mantener el equilibrio para un actor, y supongo que en todas las profesiones, es muy importante. Este es un oficio en el que no estás todo el rato trabajando, donde hay parones y tienes que saber enfrentarlos. No puedes conformarte con una mala situación, pero tampoco puedes desesperarte y perder el control. No sé si cumplo lo que tú me estás diciendo, pero intento mantenerme en mi lugar, ayudar a mis compañeros si puedo y disfrutar con lo que hago.

Si hablamos de series, en su currículo están las más importantes. Ahora también trabaja en Estoy vivo, uno de esos éxitos insospechados de Televisión Española.
Los que trabajamos en ella nos dimos cuenta desde el principio de que era una serie muy buena, pero es cierto que tienes que esperar la reacción del espectador y de la crítica. En ambos casos hay que decir que estuvieron de acuerdo con nosotros: el proyecto era, y es, muy bueno. Pronto empezaremos a rodar la cuarta temporada, a mediados de agosto, y estoy deseando que llegue.

Un rodaje que se va atener a eso que llaman nueva normalidad. ¿Se imagina cómo va a ser? Ahora las reglas de juego para las grabaciones son distintas.
No sabemos muy bien cómo van a ser los protocolos, porque en algunas escenas existe el contacto físico, pero no estoy hablando solo de Estoy vivo; hablo en general, del cine, del teatro y de otras series. En una historia puede haber peleas, abrazos, besos€ ¿Se van suprimir los besos de los rodajes? Puede haber una escena de cama...

Pues todo a metro y medio y con mascarilla.
Hay escenas en las que eso va a ser imposible. Estamos a la espera de ver qué es lo que va a pasar. Besarse con mascarilla creo que no es una opción. Imagínate que tienes que gritarle a uno a dos centímetros de distancia. Está complicado. Supongo que todo esto pasará y nos reiremos de ello.

Pero habrá que esperar a la vacuna, o eso es lo que dicen.
Después de todo lo que ha pasado lo mejor es ver cómo se va solucionando cada momento, porque lo que hay que vivir es el momento.

¿Carpe diem?
Es lo que nos ha enseñado esta pandemia. Vive hoy, ¿y mañana? Pues ya veremos. Besarse con mascarilla, por ejemplo, más que poco estético lo veo complicado. Hay cosas que no tienen sentido. Quiero verme en esa tesitura para saber cómo va a ser, cómo me voy a sentir yo. Veremos el cachondeo que habrá cada vez que rodemos una escena que nos obligue a mantener las distancias, porque si algo sobra en esta profesión es el cachondeo. Unas risas nos vamos a echar, eso seguro, así que estoy deseando volver a trabajar, retomar el ritmo de mi vida.

A lo largo de estos 25 años ha interpretado a los personajes más variados, y se ha dejado pocos en el tintero.
Pues espero que siga así. Que sean diferentes es uno de los motivos por lo que soy actor. A un actor nada le pone más que dar vida a personajes muy diferentes. Me gusta ser en ficción el asesino más cruel y el hombre más bueno y romántico. Pero eso de que me quedan pocos en el tintero espero que no sea verdad. Espero que sigan pensando en mí cuando alguien cree a un personaje, porque me quedan muchos por hacer. Lo interesante de esta profesión es ser infiel a un personaje con otro personaje.

No se puede decir que sea usted un actor que se ha encasillado o le hayan encasillado.
Es lo que espero, seguir siendo un actor versátil, alguien a quien le llaman para hacer cosas distintas.

Hace años, quizá hablamos del siglo pasado, los actores que triunfaban eran los galanes, y ese no es su perfil.
Aquel tipo de personajes eran para los guapos.

Ser considerado guapo o feo es muy subjetivo. Lo que quería decir es que ahora los actores prefieren ser los malos y no los galanes. ¿Por qué esa pasión por la maldad?
Ja, ja, ja€ Un personaje malvado también puede ser el galán, ¿o no? Los malos no tienen que ser los feos necesariamente, pero en serio, ser malo es muy divertido. Te pones en situaciones que en la vida real no vas a vivir.
En la realidad no me considero una mala persona, la mayoría no somos malas personas, pero poder dar vida a los malos es un plus de muchas cosas. Es un plus de adrenalina, de poder mirar la vida con otros ojos, de ponerte en otra piel. Vivir la vida como si fueras un malo no deja de tener su gracia.

¿Cruza los dedos para ser el malo de la película?
Tampoco todos los personajes buenos son planos. Lo que ocurre es que en la vida real ya eres una buena persona, o lo intentas, así que hacerlo en una serie o en una película no tiene tantos misterios. Ser el malvado te permite bucear en tu interior para poder interpretar a ese personaje tan distinto a ti.

¿Y se ha encontrado a muchos malos en su interior cuando buceaba en pos de la maldad?
Ja, ja, ja€ Lo que buscas son recursos para hacer más creíble el personaje. Hay que tensar ciertas cuerdas morales y ponerte en situaciones extremas para intentar defender, que no justificar, la maldad de un personaje. Pero sí, hay veces que haces descubrimientos y te encuentras con cosas que tienes escondidas y que son muy feas. No son cosas que utilizas, pero en ocasiones es necesario recrearlas para dar validez a un personaje.

¿Siente remordimientos cuando pulsa esas cuerdas feas que se esconden en el interior?
No, más bien me siento divertido. Todos mantenemos un lado oculto, un lado que está oculto incluso para nosotros mismos. Solo cuando haces una revisión interior potente te das cuenta de que no eres tan bueno como creías. Pero está bien que sepas que hay cuerdas que solo debes pulsar para interpretar a un personaje, y para nada más.

El 2 de agosto estrena en Mérida El anfitrión de Molière. ¿Cree que va a ser posible mantener la actividad de los teatros con las distancias que se imponen?
Los aforos quedan muy reducidos, pero creo que los teatros públicos sí que van a poder seguir funcionando. Las que van a sufrir más serán las pequeñas compañías, los teatros privados. Esta situación se va a reflejar en el tipo de obras que se van a producir. 

Personal
Edad
: 45 años.
Lugar de nacimiento: Alicante.
Familia: Está casado con la actriz Mónica Regueiro y tienen un hijo de tres años.
Formación: Estudió en la Escuela de Arte Dramático de Madrid. Mientras estudiaba, se enroló en la compañía Sexpeare. 
Trayectoria: Hace 25 años le llegó su primer papel en Tesis, la ópera prima de Alejandro Amenábar, que le valió el Goya al mejor actor revelación. Desde entonces, su carrera ha sido imparable. Ha participado en series como Física y química, Gran Hotel, Carlos, Rey Emperador, Buscando el Norte, BByC: Bodas, Bautizos y Comuniones, Estoy vivo y  La unidad. El 2 de agosto estrena en Mérida El anfitrión de Molière.