"Van Gogh es el primer pintor que he elegido porque me siento atraído por cómo le tocó vivir, por su desprendimiento, por su locura y por su desgraciada muerte", cuenta el autor.
Juan José Arizu (Solchaga, 1944) explica que la historia del libro es simple: "No pretendo crear una obra maestra, pero sí algo atractivo para los jóvenes. Tampoco explico cuadro a cuadro, pero intento que quien lo lea capte qué es la pintura y qué puede sugerir", afirma el escritor.
El argumento gira en torno a una familia del pueblo de Van Gogh, Zundert (Holanda), que pasa sus vacaciones en Auvers-sur-Oise (Francia), donde el pintor vivió sus últimos días. El hijo de 10 años, Théo, descubre en un buzón cartas que cree que le han escrito a él. Sin embargo, el Théo al que se dirigen es el hermano de Van Gogh. Son las misivas que el propio pintor escribió a su hermano hace un siglo. Andrews fue quien las encontró y decidió desprenderse de ellas depositándolas en el buzón, arrepentido por no haber informado a nadie sobre este patrimonio histórico.
Finalmente, Théo reconocerá qué es un padre: "He querido recalcar la confianza y la amistad que ofrece un padre, cuando Théo decide desvelarle el secreto de las cartas", señala el navarro.
Aunque es un libros para niños, cada capítulo incluye alguna palabra más culta. "No muy rebuscada, pero tampoco vulgar, para que no terminen hablando como algunos jóvenes de hoy", apunta Arizu.
Muchos detalles que aparecen en la obra son reales, como el escenario o la iglesia del pueblo, protagonista de uno de los cuadros de Van Gogh. "Las cartas que se escribieron los dos hermanos estuvieron expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York", señala el escritor.
Incluso algunos cuadros del pintor pueden contemplarse en el libro, aunque no de forma original sino en las ilustraciones que el riojano Diego Martínez realiza para las obras de Arizu. "Tengo la suerte de contar con un gran dibujante, cuya obra es lo que atrae a los niños a que lean el libro", expresa. "Me gustaría que los dibujos fueran a página entera para no perder detalles", añade Arizu.
la colección Juan José Arizu ha elegido la pintura como fondo de su colección porque es una disciplina que siempre le ha interesado, y el impresionismo como estilo concreto porque "es muy asimilable para alguien con una formación media en pintura", afirma.
Otros aspectos comunes a todos los libros es que los protagonistas son niños de entre 10 y 13 años que cometen alguna pequeña travesura, y que Diego Martínez se encarga de las ilustraciones. Las cartas de Vincent Van Gogh las publicó en 2008, y ya ha escrito La perla negra de Tahití en torno a Gauguin. "No lo publicaré hasta tener los dibujos", asegura.
También tiene preparado El torero y el pintor, que se centra en la infancia de Picasso, vivida en Málaga. En el libro destaca la faceta del toreo. "La obra se presta a dibujos muy bonitos de patios andaluces o de sevillanas", señala Arizu.
Ahora está escribiendo El pescador de colores. "Es al que estoy poniendo más alma, porque Monet es el más puro impresionista, el que más luz y color da a los cuadros".
Después de toda una vida dedicada a la enseñanza, primero en Barcelona y después en Zizur, Juan José Arizu continúa con ganas de trabajar y quiere completar la colección con libros sobre Cézanne, Pissarro, Manet y Goya. "Disfruto haciendo esto. Cuando te jubilas, no debes perder la ilusión por seguir realizando algo", confiesa el escritor.