A sus 25 años, Luis Mangado representa a una generación cada vez más escasa: la de los jóvenes que han decidido quedarse en el sector agroalimentario y continuar con el negocio familiar. Trabaja junto a su padre en Conservas Artesanas Sartaguda, una empresa fundada en 1952 dedicada a la elaboración de conservas vegetales de la Ribera navarra.

“He mamado esto desde pequeño. Mi padre siempre ha estado ligado al campo, tanto con la fábrica como siendo agricultor, y yo he crecido viendo todo ese trabajo”, explica. Ahora participa de lleno en campañas como la del espárrago, uno de los productos estrella de la conservera. “La campaña dura unos dos meses y medio, pero luego durante todo el año la gente quiere seguir consumiendo estos productos. Nosotros hacemos posible que haya espárragos, alcachofas o pimientos en las mesas en cualquier momento del año”.

Mangado reivindica además el valor de un sector muy ligado al territorio y a la identidad de la Ribera. “Aquí siempre se ha vivido de la verdura y de conservarla. Forma parte de nuestra cultura y de nuestra manera de vivir”.

"En el campo y en los rallies todo es sacrificio y constancia"

Luis Mangado Mangado. Iñaki Porto

Fuera de la fábrica, su otra gran pasión son los rallies. Lleva tres años compitiendo en el Campeonato Navarro de asfalto, una afición que nació cuando era niño y veía carreras junto a su padre. “Yo estaba en la cuneta viendo pasar los coches y pensaba: yo quiero estar ahí”. Hoy prepara su propio vehículo –un BMW E36– prácticamente sin apoyos externos. “Es un deporte minoritario y muy sacrificado. Todo sale del bolsillo y del esfuerzo personal”.

Por eso encuentra una relación muy directa entre el mundo del motor y el agro. “En el campo y en los rallies todo es sacrificio, trabajo y constancia. Nadie te regala nada. Para sacar adelante una cosecha o preparar un coche de carreras hace falta muchísimo esfuerzo”. Además, bromea diciendo que siempre se alimenta con sus conservas antes de las competiciones.

El joven conservero reconoce también la preocupación que existe por el futuro del sector. “La gente joven no quiere trabajos tan sacrificados. El campo es de lunes a domingo y dependes de muchas cosas que no controlas, como el tiempo. Pero quienes lo hemos vivido desde pequeños no queremos que se pierda”.