El campo navarro tiene escudo, colores, cantera y afición. Y desde este año, también club. Se llama Auna y nace con una idea clara: reivindicar el valor social, económico y humano del sector agroalimentario utilizando el lenguaje del deporte para conectar con la sociedad. La iniciativa, impulsada por UAGN, UCAN y ALINAR, une a producción, cooperativas e industria agroalimentaria en una campaña pionera en el Estado. El objetivo es visibilizar a quienes sostienen el sector y reforzar el vínculo entre el medio rural y la ciudadanía.
“Somos socias y socios del club más importante de la Tierra. ¿Te unes?”. Ese es uno de los lemas de una campaña que convierte al agro en un gran equipo colectivo. Otros hablan de “dejarse el alma en el campo” o de cuidar “la cantera”, porque detrás de la estética deportiva hay una preocupación real: el futuro del sector.
Los datos con los que trabaja Auna reflejan una fuerte identificación social con el agro navarro. El 95,8% de la ciudadanía asegura sentir orgullo por el sector agroalimentario y el 80,8% de los trabajadores se siente orgulloso de pertenecer a él.
Ese honor lo representan perfiles muy distintos unidos por una misma idea de campo. Luis Mangado, conservero de Sartaguda y piloto de rallies; Gonzalo Palacios, ganadero del Valle de Salazar y vicepresidente de UAGN ligado al fútbol; y Lorea Goñi, gerente de la cooperativa Odron de Los Arcos y jugadora de pádel, son tres de los miembros del club. La publicación de este reportaje coincide además con San Isidro, patrón de agricultores y ganaderos, una jornada que tanto Mangado como Goñi celebrarán con una comida con familiares y compañeros en sus respectivos pueblos.
Mangado, de 25 años, trabaja junto a su padre en Conservas Artesanas Sartaguda, empresa familiar fundada en 1952. Creció entre campañas de espárrago, alcachofa y pimiento y defiende el valor de un sector muy ligado a la identidad de la Ribera. “Queremos que se visibilice todo el trabajo que hay detrás de los productos que llegan a las casas”.
Su otra pasión son los rallies, donde encuentra muchos paralelismos con el campo. “En el agro y en las carreras todo sale adelante con esfuerzo, sacrificio y trabajo. Nadie te regala nada”, resume.
También participa en el proyecto Gonzalo Palacios, ganadero de Izal y vicepresidente de UAGN. Junto a su primo, mantiene una explotación familiar de vacuno y equino en el Valle de Salazar. Para él, Auna simboliza “hacer equipo” y “remar todos en la misma dirección”.
Palacios, aficionado al fútbol y a la pala desde joven, cree que el deporte refleja valores muy presentes en el sector. “El compañerismo, el sacrificio y la constancia forman parte del día a día del campo. El sector primario es fundamental y mantiene vivos nuestros pueblos”, remarca.
Otra de las protagonistas es Lorea Goñi, de 30 años, gerente de la cooperativa Odron de Los Arcos. Allí, trabaja para acompañar a los agricultores en un contexto marcado por el aumento de costes y la incertidumbre.
Federada de pádel desde 2020, considera que las cooperativas y el deporte comparten una misma filosofía. “Una cooperativa funciona igual que un equipo: muchas personas trabajando juntas para conseguir un objetivo común”, asegura.
El reto del relevo generacional
Aunque el tono de la campaña es optimista y reivindicativo, los protagonistas coinciden en señalar una preocupación de fondo: la falta de relevo generacional. “El campo es muy sacrificado y mucha gente joven no quiere esa vida”, explica Goñi. “Es un trabajo muy duro, de lunes a domingo y con mucha incertidumbre”, añade Mangado.
La misma inquietud comparte Palacios. “Se van cerrando explotaciones y no hay el relevo que tiene que haber”, lamenta. A eso suma la burocracia y la falta de seguridad internacional derivada de conflictos o acuerdos comerciales como Mercosur.
Pese a todo, los tres defienden que el sector sigue siendo esencial para Navarra. “En muchos pueblos se vive de esto”, recuerda Palacios. Y Mangado lo resume desde su conservera familiar. “Seguiremos trabajando para que nuestro producto de calidad continúe llegando a las mesas de todo el mundo”, concluye.