El Sindicato Médico de Navarra ha remitido esta tarde un comunicado a raíz de la finalización de la primera de las semanas de huelga convocadas a nivel estatal. Dicen que como colofón a estas jornadas de movilización, han elaborado una carta abierta que viene a ser respaldada por 1.129 facultativos y facultativas del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.
Este apoyo, agrega el sindicato, "constituye una sólida muestra de la unidad de nuestro colectivo. Si bien mucho profesionales no han podido secundar la huelga en la medida en que les hubiera gustado, debido a la desproporción de los servicios mínimos establecidos y a la aplicación final de los mismos, el respaldo a la movilización y sus motivaciones es indiscutible". Así, añaden que "existe una visión compartida sobre el maltrato y el deterioro progresivo que sufre el colectivo médico y facultativo, así como sobre la necesidad de defender unas reivindicaciones justas que resulten imprescindible para evitar el colapso de nuestra ya maltrecha sanidad pública".
El Sindicato acompaña las firmas a la carta abierta que bajo el título "La sanidad no se sostiene sobre médicos exhaustos" ha elaborado y en la que se dice lo siguiente:
"Durante la pandemia fuimos aplaudidos en los balcones, ensalzados en los medios y llamados héroes. Hoy, sin embargo, cuando los médicos y facultativos reclamamos algo tan básico como unas condiciones laborales humanas, se nos responde con insultos: se nos tacha en algunos medios de clasistas, de privilegiados e incluso —sí, así de duro— de vagos.
Nuestra reivindicación no busca un trato preferente frente a otros colectivos sanitarios. Al contrario: exigimos exactamente lo mismo que se reconoce al resto del personal del sistema. No es razonable que en pleno siglo XXI se mantengan guardias de 24 horas, una jornada que excede los límites asumidos por otros trabajadores, ni condiciones como la exclusividad obligatoria que no se aplican de igual modo al resto. Queremos una jornada limitada a 37,5 horas semanales como el resto del personal. Queremos que se eliminen las guardias maratonianas que ponen en riesgo nuestra salud y la seguridad del paciente. Y si se insiste en mantener un régimen laboral distinto y específico, entonces deben permitirnos negociar nuestras condiciones de forma diferenciada, porque no es aceptable quedar atrapados en un marco que, no reconociendo la singularidad del trabajo médico, sí nos impone unas cargas singulares.
Las malas condiciones laborales no solo perjudican a los profesionales: están deteriorando gravemente la atención a los pacientes. La sobrecarga asistencial, la falta de descansos reales y el desgaste emocional están empujando a muchos compañeros a abandonar la sanidad pública en busca de respeto y equilibrio en la privada, en la empresa o directamente en el extranjero.
Cada vez son más frecuentes los casos de médicos que dejan la profesión, no por falta de vocación, sino por agotamiento. Porque esta presión enferma, destruye familias y consume la salud mental de quienes sostienen el sistema.
Si no se produce un cambio radical en la organización sanitaria, si no se profesionalizan los puestos directivos y se racionaliza de una vez el trabajo médico y facultativo, la sanidad pública que conocemos está condenada a desaparecer. Y cuando eso ocurra, ya no habrá forma de hacer volver a los profesionales médicos que se fueron".