Ser aseado no tiene por qué perjudicar la inmunidad infantil

Un estudio explica que la exposición a los microorganismos en los primeros años de vida es esencial para la "educación" de los sistemas inmunológico y metabólico

06.07.2021 | 19:45
Señor lavándose las manos

La teoría de que la sociedad moderna es demasiado limpia, lo que provoca un sistema inmunitario defectuoso en los niños, debería descartarse, según un nuevo estudio realizado por investigadores del University College de Londres (UCL) y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, en Reino Unido, publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.

En medicina, la hipótesis de la higiene afirma que la exposición en la primera infancia a determinados microorganismos protege contra las enfermedades alérgicas al contribuir al desarrollo del sistema inmunitario.

Sin embargo, existe una opinión generalizada de que la sociedad occidental del siglo XXI es demasiado higiénica, lo que significa que los bebés y los niños probablemente estén menos expuestos a los gérmenes en los primeros años de vida y, por tanto, sean menos resistentes a las alergias.

En este artículo los investigadores señalan cuatro razones importantes que, según ellos, desmienten esta teoría y concluyen que no somos "demasiado limpios para nuestro propio bien".

Primeros años esenciales

El autor principal, el catedrático emérito de Microbiología Médica Graham Rook, de la UCL Infection & Immunity, explica que "la exposición a los microorganismos en los primeros años de vida es esencial para la "educación" de los sistemas inmunológico y metabólico.

"Los organismos que pueblan nuestros intestinos, piel y vías respiratorias también desempeñan un papel importante en el mantenimiento de nuestra salud hasta la vejez -explica-, por lo que a lo largo de la vida necesitamos estar expuestos a estos microorganismos beneficiosos, que proceden principalmente de nuestras madres, otros miembros de la familia y el entorno natural".

Pero añade que "desde hace más de 20 años existe la idea de que las prácticas de higiene de las manos y del hogar, que son esenciales para frenar la exposición a los patógenos causantes de enfermedades, también bloquean la exposición a los organismos beneficiosos".

"En este trabajo, nos propusimos conciliar el aparente conflicto entre la necesidad de la limpieza y la higiene para mantenernos libres de patógenos, y la necesidad de los aportes microbianos para poblar nuestros intestinos y establecer nuestros sistemas inmunológicos y metabólicos", prosigue.


Cuatro factores que desmienten la teoría

En una revisión de las pruebas, los investigadores señalan cuatro factores. En primer lugar, los microorganismos que se encuentran en un hogar moderno no son, en gran medida, los que necesitamos para la inmunidad.

En segundo lugar, las vacunas, además de protegernos de la infección a la que se dirigen, hacen mucho más por reforzar nuestro sistema inmunitario, por lo que ahora sabemos que no necesitamos arriesgarnos a morir por estar expuestos a los patógenos.

En tercer lugar, ahora tenemos pruebas concretas de que los microorganismos del entorno verde natural son especialmente importantes para nuestra salud; la limpieza y la higiene domésticas no influyen en nuestra exposición al entorno natural.

Por último, investigaciones recientes demuestran que cuando los epidemiólogos encuentran una asociación entre la limpieza del hogar y problemas de salud como las alergias, ésta no suele estar causada por la eliminación de organismos, sino por la exposición de los pulmones a productos de limpieza que provocan un tipo de daño que favorece el desarrollo de respuestas alérgicas.

El profesor Rook añade que "así que la limpieza del hogar es buena, y la limpieza personal es buena, pero, como se explica con cierto detalle en el documento, para prevenir la propagación de la infección es necesario dirigirla a las manos y a las superficies que con más frecuencia están implicadas en la transmisión de la infección.

Al dirigir nuestras prácticas de limpieza, también limitamos la exposición directa de los niños a los agentes de limpieza".

Según explica, "la exposición a nuestras madres, a los miembros de la familia, al entorno natural y a las vacunas puede proporcionar todos los aportes microbianos que necesitamos.

Estas exposiciones no están en conflicto con una higiene o limpieza inteligentemente dirigida".

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