Obesidad infantil, de estigma estético a epidemia total

27.01.2020 | 10:44
La obesidad se ha convertido en un problema de salud pública.

El sobrepeso y la obesidad son en gran medida prevenibles. Las políticas, los entornos, las escuelas y las comunidades son fundamentales, pues condicionan las decisiones de los padres y los niños, y pueden conseguir que los alimentos saludables y la actividad física regular sean las opciones más sencillas (accesibles, disponibles y asequibles), previniendo así la obesidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran directamente obesos. 

Cerca de la mitad de esos menores de cinco años con sobrepeso u obesidad vivían en Asia, y una cuarta parte estaban en África. Las cifras, tal y como apuntan los expertos, han aumentado a marchas aceleradas. 

Para los especialistas, la obesidad ha pasado a ser una de las pandemias del siglo XXI, uno de los más graves problemas de salud de nuestra sociedad. Los médicos, especialistas, nutricionistas e incluso sociólogos, están empezando a tildarla como "la enfermedad del futuro".

Una patología en alza

Una reciente investigación realizada por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona hace un pronóstico aterrador para el 2030: en el Estado español podríamos llegar a una situación muy dificultosa, en la que un 80% de hombres y un 55% de mujeres sufran esta enfermedad, que tantas consecuencias colaterales peligrosas presenta.

A pesar de que estamos a tiempo de frenar la pandemia antes del citado 2030, los hábitos de alimentación de la población y los datos que ofrecen los expertos sobre el abandono de la dieta mediterránea no son nada halagüeños. Actualmente, el 25% de la población ya es obesa y sufre problemas de sobrepeso, un dato nada desdeñable si se tiene en cuenta que la dieta mediterránea, la que supuestamente nos correspondería, está considerada entre las más sanas del mundo.

Pediatras y nutricionistas apuestan por políticas educativas sobre alimentación desde edades tempranas, al tiempo que piden una atención personalizada una vez aparecida la obesidad. Por eso, los expertos instan a educar a nuestros hijos en unos hábitos vitales y alimenticios necesarios para llevar una vida saludable, sobre todo por aquello de "niños gordos, mayores obesos", sentencian. 

En datos y cifras

* En todo el mundo, el número de lactantes y niños pequeños (de 0 a 5 años) que padecen sobrepeso u obesidad aumentó de 32 millones en 1990 a 41 millones en 2016. 

* Solo en la Región de África de la OMS, el número de niños con sobrepeso u obesidad aumentó de 4 a 9 millones en igual periodo.

* En los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial como países de ingresos bajos y medianos) la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30%. Si se mantienen las tendencias actuales, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025.

* Sin intervención, los lactantes y los niños pequeños obesos se mantendrán obesos durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta.

* La obesidad infantil está asociada a una amplia gama de complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades prematuramente, entre ellas, diabetes y cardiopatías.

* La lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los seis meses de edad es un medio importante para ayudar a impedir que los lactantes se vuelvan obesos.

Consejos para hacer frente  al sobrepeso

1. Enseñar a a los menores todas las variedades de alimentos. Mostrarles la abundante diversidad de la dieta mediterránea y que aprendan a disfrutar de verduras, hortalizas, legumbres, pescados, carnes y lácteos desde muy pequeños, y que ninguno de ellos sea extraño en su alimentación. 

2. Hidratarse y evitar bebidas con azúcares. El cuerpo humano es en su mayoría agua, y por ello necesita ingerir una abundante cantidad de agua para que funcione correctamente. El agua es el mejor líquido que pueden tomar los pequeños de la casa, y a continuación vendrían los zumos naturales con pulpa. Hay que enseñarles que son bebidas fundamentales y, a la vez, evitarles bebidas con azúcares artificiales y/o batidos procesados.

3. Realizar todas las comidas necesarias y en su correcta cantidad. Los nutricionistas recomiendan realizar un mínimo cuatro comidas diarias: desayuno, almuerzo, comida y cena, y los hay que recomiendan cinco, incluyendo la merienda. Lo importante es educarles en cuáles son las más importantes (desayuno o comida) y cuáles deben ser más ligeras e incluir alimentos más fáciles de digerir (almuerzo o cena).

4. Comprar productos naturales. El Estado español es un país con gran variedad alimenticia, y podemos acceder a muy buena materia prima. Disfrutamos de infinidad de alimentos naturales a nuestro alcance. Hay que lograr que los niños conozcan los alimentos y cómo tratarlos, y ayudarles a entender el valor de los productos naturales frente a los ultraprocesados.

5. El deporte es clave en edades tempranas. No solo hay que enseñar a los niños a alimentarse correctamente; existen otros aspectos también necesarios para adquirir unos hábitos de vida saludables. Hay que inculcarles desde pequeños la importancia del deporte, la actividad física y los beneficios de mantenerse activos. No necesariamente a nivel competitivo, pero sí como un complemento necesario para mantener el cuerpo activo y para realizar la quema diaria recomendable de grasas y calorías. Además, su cerebro estará mucho más entrenado para rendir mejor.