La entrada del Tren de Alta Velocidad (TAV) a Pamplona costará alrededor de 1.600 millones. Es la cifra que ha dado José Antonio Sebastián Ruiz, comisionado para el Corredor Atlántico, a lo largo de una jornada sobre la obra celebrada en la sede de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN).
El comisionado ha hecho un repaso de cómo van los tramos del TAV, una obra que ya no tiene plazos "por eso de no poner fechas para luego incumplirlas". En su lugar, el comisionado ha dicho que Navarra tiene en marcha todos sus tramos, aunque el desarrollo sea desigual.
Sebastián Ruiz ha dicho que el tramo Castejón-Comarca de Pamplona, el único que tiene obra terminada, cuenta con un presupuesto asignado de 1.061 millones de euros. Por su parte, el proyecto entre Campanas y la nueva estación de Pamplona —una plataforma con doble vía de unos 13 kilómetros— costará unos 500 millones. En total, entre 1.500 y 1.600 millones de euros.
De momento, el tramo Pamplona-Alsasua está en fase de resolución de alegaciones (se han presentado más de 2.000) y todavía no se ha resuelto la conexión definitiva con la Y vasca, que puede ser o por Ezkio o por Vitoria.
Avances desiguales en los tramos navarros
En el tramo Castejón-Comarca de Pamplona, el desarrollo presenta distintos grados de ejecución: el 50% de la plataforma ya está terminada, el 30% se encuentra en obras y el 20% restante sigue en fase de estudio, correspondiente principalmente a la entrada a Pamplona. Se trabaja en la instalación de vía, electrificación y sistemas de control, mando y señalización.
Por su parte, el tramo Zaragoza-Castejón continúa en fase de estudio informativo, tanto en su versión original como en la complementaria, ya remitidas a evaluación ambiental.
En el caso de Castejón-Pamplona, el estudio vigente se remonta a 2003, mientras que la red ferroviaria de Pamplona se encuentra actualmente en revisión, con trabajos realizados entre 2024 y 2025. Desde el Ministerio se prepara la documentación para su reenvío, con la previsión de obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) en próximas fechas.
Alegaciones y dificultades en Pamplona-Alsasua
Uno de los puntos más complejos es el tramo Pamplona-Alsasua, cuyo periodo de alegaciones acaba de cerrarse con más de 2.000 escritos registrados. Desde el comisionado se advierte de que incluso una sola alegación compleja podría ralentizar el proceso, lo que evidencia la dificultad administrativa del proyecto.
Aun así, el objetivo es que todos los proyectos estén licitados en el último trimestre de este año, siempre que los trámites lo permitan.
Otras conexiones estratégicas
El desarrollo ferroviario en Navarra no se limita al eje principal. La línea Miranda de Ebro-Logroño-Castejón, aunque no forma parte de la red básica de 2030, sí está incluida en el horizonte de 2050. Su estudio comenzó en octubre de 2025 y se prevé su finalización en 2027, momento en el que podrían licitarse las obras.
Además, se trabaja en la eliminación del bucle ferroviario de Volkswagen y en el impulso de las autopistas ferroviarias, cuyo proyecto constructivo ya ha sido remitido para asesoramiento técnico.
En este ámbito, está previsto que en abril entre en funcionamiento el corredor Madrid-Zaragoza-Pamplona, lo que permitirá a más de 35 empresas disponer de una nueva herramienta logística. Dependerá, también, se una serie de obras en tramos mucho más al sur, como Algeciras, Córdoba o Despeñaperros. Para ello, será necesario actuar sobre 43 túneles en el eje central.
Un proyecto de largo recorrido
El comisionado José Antonio Sebastián Ruiz ha subrayado la complejidad de estas infraestructuras, recordando que el tiempo medio de ejecución de proyectos similares ronda los 24 años. En el conjunto del Estado hay actualmente 750 kilómetros de alta velocidad en construcción, lo que exige un esfuerzo técnico y colectivo “brutal”.
"Todo lo que tiene que ver con la comunidad está en algún estadio de desarrollo”, ya sea en planificación, tramitación o ejecución, ha dicho Sebastián Ruiz. Aunque ha evitado concretar plazos, sí ha asegurado que se intentarán acortar en la medida de lo posible, manteniendo un trabajo constante y progresivo.